The Gladiators Hat conquista el Palermo Oro Verde y sueña con el doblete en el Dardo Rocha
El turf argentino vivió una jornada de gala en Palermo, y uno de los grandes protagonistas fue The Gladiators Hat, que se impuso con autoridad en el Campeonato Palermo Oro Verde (G1) y dejó en claro que está en su mejor momento. El zaino de 6 años, representante de la caballeriza Hs. El Ángel de Venecia, volvió a demostrar por qué es uno de los mejores exponentes maduros del patio.
Una victoria contundente en el césped porteño
Con la conducción de Eduardo Ortega Pavón y la preparación de Carlos Daniel Etchechoury, The Gladiators Hat llegaba a esta cita tras un prometedor tercer puesto en el Clásico Comparación (G2) sobre el pasto de Palermo. Pero esta vez no hubo margen para la duda: el pensionista tomó la posta a 400 metros del disco y se despegó en la recta final para cruzar la meta con 3 cuerpos de ventaja sobre su escolta, Cazador de Areco.
La performance no dejó lugar a especulaciones. El zaino corrió con serenidad en persecución de la velocidad, se movió siempre por carriles internos y cuando su piloto lo lanzó en la recta definitiva, respondió con una aceleración demoledora. Fue una exhibición de nivel que confirma su gran presente.
Un historial de G1 que sigue creciendo
Con este triunfo, The Gladiators Hat sumó su quinto lauro de G1 en Argentina en 20 presentaciones, elevando sus ganancias a más de $300.000.000 en el país. Su campaña incluye una destacada actuación en el Latino (G1) disputado en Perú, donde obtuvo la medalla de bronce y dejó bien parada la bandera argentina.
El objetivo ahora parece claro: volver a conquistar el Gran Premio Dardo Rocha (G1), la máxima cita platense que ya ganó el año pasado. El doblete está en puerta.
“Es uno de esos caballos que si me preguntabas de potrillo, era uno más. Pasa a veces. No es muy común, pero van madurando. Tiene un carácter divino. Se hace querer. En la cancha se toma todo bien. Fue agarrando la distancia y creo que fue eso lo que lo despertó. En 2400 metros es donde se pone más firme. Se notó cuando remató y en lo fácil que venía. Es un pingo, un caballo netamente fondista”, manifestó su entrenador, Carlos Daniel Etchechoury.
Pellegatta y Saldivia: una dupla imparable
La jornada también tuvo otro capítulo destacado: Roberto Pellegatta y Juan Franco Saldivia celebraron por partida doble. Primero, con Look At To Me, que se impuso en la Polla de Potrancas (G1) con una actuación contundente. La hija de Dabster dominó promediando la recta y festejó tras 1m37s38/100 sobre arena normal, superando por cuatro cuerpos a Robate Un Beso.
La reservada del Al Adiyaat, que había perdido el Clásico Luis María Campos (G2) por medio largo, se tomó revancha en la milla de Palermo. William Pereyra, que la corrió por primera vez, tomó nota y la dejó correr tercera por fuera de todas, midiendo el andar de la puntera Gran Gotera. El resto fue historia.
“Es todo mérito de Juan (Saldivia). Yo le doy una mano ahora pero es todo mérito suyo. Yo voy al stud cuando él no puede ir. Es un pibe bárbaro. Trabajador. Profesional. Y está todo el día dedicado a esto. Recién hablamos y estaba siguiendo las carreras desde el stud...”, señaló Roberto Pellegatta.
Fletcher y la encrucijada de la Triple Corona
Pero si hay un nombre que acaparó miradas, ese fue Fletcher. El hijo de Gershwin, criado por La Pasión, se adjudicó la Polla de Potrillos (G1) con una superioridad apabullante: 6 cuerpos de ventaja sobre Buin en 1'36''47/100 para la milla de arena normal.
El representante de la caballeriza Chos Malal (NQN) inició así el camino hacia la Triple Corona, una hazaña que Refinado Tom logró por última vez hace 30 años. Pero la alegría viene con un dilema: para seguir soñando, el zaino deberá correr el Jockey Club (G1) en el césped de San Isidro, la superficie donde se vio muy mal en el Gran Premio Estrellas Juvenile (G1), cruzando a más de 18 cuerpos del ganador.
“Lo vivimos como siempre, con toda la pasión y la familia presente. Aunque todos los G1 son lindos, la Polla de Potrillos es una carrera que no se puede correr todos los días y por eso era especial que estuviéramos todos. Respecto del futuro de Fletcher, aún no sabemos, porque corrió muy mal en el césped, sin explicación, lo cual nos genera dudas sobre si correr o no el Jockey Club (G1), aunque sabemos que no es lo mismo correr en esa pista en junio que hacerlo en octubre. Aunque recién ganamos, no hay mucho tiempo para decidir qué hacer”, contó Cacho Valenzuela, propietario de Fletcher.
La decisión no será fácil. La familia Valenzuela y el equipo de Pellegatta deberán evaluar si darle una segunda chance al potrillo en el pasto norteño o bajar definitivamente del sueño de la Triple Corona. Mientras tanto, el turf argentino celebra una jornada para el recuerdo.