Cañerías invisibles, problemas visibles: por qué conviene inspeccionarlas antes de que sea tarde
Las cañerías y desagües de una propiedad funcionan todos los días, pero casi nadie las ve ni las controla. Mientras todo anda bien, quedan fuera de la lista de tareas de mantenimiento. El problema es que cuando aparecen las señales de deterioro, como manchas de humedad, hundimientos u obstrucciones repetidas, la situación ya es urgente y cara.
El ingeniero Maurizio Monetti, gerente de Grupo TAU, lo plantea simple: “Las tuberías son activos invisibles. No los ves hasta que aparece el daño”. Por eso, la empresa propone cambiar el enfoque: en lugar de esperar a que algo falle, conocer primero en qué estado está la instalación.
¿Cada cuánto conviene revisar las cañerías de una propiedad?
No hay una regla única. Monetti compara el chequeo de tuberías con un control de salud: uno no espera a tener síntomas para hacerse un análisis. “Si yo tengo una tubería que instalé y pasaron 20 años, está bueno hacer un chequeo”, dice. Una propiedad antigua que nunca fue inspeccionada puede necesitar una primera evaluación, mientras que una instalación en buen estado puede simplemente incorporarse a un esquema de controles periódicos.
¿Cómo se hace una inspección de cañerías sin romper nada?
El proceso arranca con una inspección televisada. Una cámara recorre el interior de los conductos y permite identificar su estado y localizar con precisión posibles patologías. A partir de ahí se define qué hacer: puede alcanzar con una limpieza, establecer un mantenimiento preventivo o, si el deterioro lo requiere, avanzar con una rehabilitación desde el interior.
La clave está en no saltar a conclusiones. “No es que si una tubería tiene 50 años tiene que hacerse algo. Primero hacés una inspección y ahí vas a poder ver el estado”, aclara Monetti.
¿Qué problemas se pueden evitar con una inspección a tiempo?
Muchos de los problemas que terminan en una solución estructural podrían haberse detectado antes. Las cámaras registran las patologías y determinan dónde está exactamente el problema. En algunos casos, lo que parece requerir una obra se resuelve con una limpieza; en otros, una falla puntual se soluciona con un parche sin tocar toda la tubería.
La limpieza también juega un papel preventivo. Grupo TAU cuenta con equipos de agua a presión y sistemas de succión para retirar grasas, sedimentos y otros materiales, además de herramientas específicas para cortar raíces cuando estas ingresan en los conductos.
“Muchos de los problemas que terminan derivando en una solución estructural podrían haberse detectado antes. Si se hubiera hecho la inspección, se podía actuar antes de llegar a ese punto”, resume Monetti.
Casos reales: de un edificio patrimonial a una casa con raíces en las cañerías
Un caso que muestra la diferencia ocurrió en un edificio patrimonial. Las columnas de desagüe pluvial estaban dentro de los pilares de la estructura y, cada vez que llovía, se producían filtraciones que afectaban incluso la entrada. Una intervención tradicional implicaba modificar elementos estructurales con restricciones patrimoniales, algo prácticamente inviable.
La rehabilitación desde el interior con la tecnología RePipe, que Grupo TAU presentó este año, permitió intervenir las 20 columnas sin alterar la estructura ni la fachada. En este caso, la tecnología no significó simplemente una obra más rápida: proporcionó una alternativa para la que el método tradicional no existía como opción.
También hay situaciones más cotidianas. En viviendas, el equipo encontró tuberías que pasaban por debajo de un living y provocaban obstrucciones recurrentes por fisuras o desplazamientos. Resolverlas de la manera tradicional implicaba levantar todo el piso. Con una inspección previa, se localizó el punto afectado y se definió una intervención que evitó alterar el espacio y se reparó en cuestión de horas.
El ingreso de raíces es otro problema frecuente cuando hay árboles cerca de las instalaciones. Las raíces pueden avanzar varios metros dentro de una tubería hasta generar obstrucciones. Se pueden retirar con equipos específicos y luego rehabilitar el conducto para reducir el riesgo de que vuelvan a entrar.
¿Cuánto dura una cañería rehabilitada?
La rehabilitación busca una solución de largo plazo. El nuevo conducto se genera dentro del existente de manera continua, sin las juntas que caracterizan a las tuberías tradicionales, y tiene capacidad estructural propia. Según la empresa, la vida útil estimada del sistema es de 50 años.
Grupo TAU, con más de diez años en el mercado, cubre todo el recorrido: inspección, diagnóstico, limpieza, mantenimiento y rehabilitación. Además de soluciones edilicias y domésticas, ofrece el mismo sistema integral a niveles urbanos e industriales, como los colectores de la ciudad.
“Lo importante es cerrar el ciclo de la problemática. Que no quede solo en un diagnóstico que diga 'hay que hacer esto', sino que también tengamos las herramientas para resolverlo”, dice Monetti.
La idea no es esperar a que una propiedad tenga una emergencia para ocuparse de lo que ocurre debajo de los pisos o dentro de las paredes. El primer paso debería ser mucho antes: saber qué hay, en qué estado está y qué necesita. “Queremos incentivar a realizar esa primera inspección. Uno tiene un diagnóstico y, en función de eso, evalúa cuál es el siguiente paso”, concluye.