Un ladrón pasó la noche en una casa de Paysandú mientras la familia dormía: la policía lo reconoció y no lo detuvo
Una familia que se mudó de Montevideo a Paysandú hace seis meses para escapar de la inseguridad vivió una pesadilla cuando un delincuente ingresó a su casa a las 2:07 de la madrugada y permaneció allí más de cuatro horas mientras todos dormían. El intruso, que además habría drogado al perro de la familia, recorrió toda la vivienda, robó objetos y comida, y hasta usó una tarjeta de débito robada en un almacén cercano.
El hecho ocurrió en una vivienda de la calle Marcelina Burgos, en el barrio Paysandú Nuevo. Según el relato de la denunciante, el ingreso se produjo a las 2:07 y el desconocido permaneció dentro hasta aproximadamente las 6:30. En ese momento estaban en la casa la mujer, su pareja y una de sus hijas.
El descubrimiento del robo
La situación fue descubierta poco después de las 6:30, cuando la mujer despertó para ir a trabajar.
“Mi alarma suena retemprano y suelo quedarme unos 10 minutos más en la cama. Cuando me levanté y salí a la sala vi todo revuelto y una caja abierta. Redormida pensé que a mi compañero le había pasado algo de noche y había revuelto todo. Al toque reaccioné que tenía que llamar a la Policía y lo desperté”, contó al periódico local El Telégrafo.
Al revisar la vivienda, comprobaron que el intruso había recorrido prácticamente todos los ambientes y sustraído todo tipo de objetos. Además, se llevó toda la comida de la heladera y hasta una botella de agua.
“Se llevó literal todos los alimentos. Mi hija desayunó un té que encontramos y la llevamos a la escuela porque no daba para que estuviera acá”, explicó la mujer.
La policía reconoció al delincuente pero no actuó
La familia llamó a la Policía alrededor de las 6:35. Los efectivos llegaron rápido, analizaron las cámaras de seguridad y reconocieron de inmediato al presunto autor, indicando quién era y dónde vivía, a la vuelta de la casa. Sin embargo, no lo detuvieron.
La denunciante sostiene que mientras los policías permanecían en la vivienda recabando información, el hombre señalado habría protagonizado otros episodios en la zona.
“Fue a la esquina a apedrear la casa del padre. Fue a un almacén a pasar la tarjeta de débito que nos acababa de robar. Nos enteramos también de que esa noche había entrado a robar a la casa de al lado”, relató.
La mujer afirmó además que al mediodía el sospechoso robó y agredió a una almacenera en un comercio de la zona, y que el hombre tendría una medida cautelar de prohibición de acercamiento respecto de su padre.
“Tiene perimetral con el padre, por lo que sabemos. Ya con eso deberían haberlo detenido en el momento”, afirmó.
El pedido de detención que nunca llegó a Fiscalía
La familia cuestionó la actuación posterior y la comunicación sobre el procedimiento ante la Fiscalía. La denunciante aseguró que luego tomó conocimiento de que el pedido de detención del sospechoso no habría sido remitido a la Fiscalía en los plazos informados.
“Hoy nos enteramos de que la Policía nunca elevó el pedido de detención a Fiscalía, mintiéndonos sobre los supuestos tiempos de la fiscal”, afirmó.
Mientras tanto, el hombre continúa circulando por las inmediaciones del domicilio.
“El responsable sigue pasando frente a nuestra casa como si nada”, expresó.
La respuesta del Ministerio del Interior: “es normal”
Ante esta situación, la mujer decidió comunicarse con el Ministerio del Interior para reclamar respuestas. La respuesta que recibió aumentó su preocupación.
“Cuando llamé al Ministerio del Interior para exigir respuestas ante la inacción policial, la respuesta fue que esta situación ‘es normal’ y la advertencia de que, si le pasa algo al delincuente, por tomar medidas yo misma, la que va presa soy yo”, relató.
El impacto emocional y la mudanza fallida
Más allá de las pérdidas materiales, la familia asegura que el episodio tuvo un fuerte impacto emocional.
“Y la de ‘por suerte no les pasó nada’ no nos sirve, porque hace días estamos alerta, sin dormir casi, perseguidos y con una rabia tremenda”, manifestó.
La mujer recordó que la inseguridad había sido precisamente una de las razones que llevaron a la familia a dejar Montevideo e instalarse en Paysandú.
“La verdad, tremendo. Nosotros nos mudamos acá hace seis meses porque en Montevideo estábamos súper hartos de la violencia y de cómo estaba todo. Más allá de que nunca nos pasó nada, vivíamos como a la defensiva y dijimos: nos vamos”, explicó.
Sin embargo, seis meses después de la mudanza, la familia vuelve a sentirse expuesta.
“No sabemos muy bien qué se hace ya ni a dónde exactamente acudir”, concluyó.
¿Qué se puede hacer ante la inacción policial en Uruguay?
La situación plantea interrogantes sobre los mecanismos de control y denuncia disponibles para los ciudadanos. En casos de presunta inacción policial, los afectados pueden presentar denuncias ante el Ministerio del Interior, la Fiscalía General de la Nación o la propia Jefatura de Policía departamental. La vía judicial, mediante un recurso de amparo o una denuncia penal contra los funcionarios, también es una alternativa que los abogados suelen recomendar.
¿Por qué la familia eligió Paysandú para escapar de la inseguridad?
La familia se mudó a Paysandú hace seis meses buscando alejarse de la violencia y la sensación de vivir a la defensiva que percibían en Montevideo. La capital sanducera, con una población cercana a los 100.000 habitantes, suele ser vista como una ciudad más tranquila y segura, aunque este episodio demuestra que la inseguridad no respeta fronteras departamentales.