DGI cambia las reglas del juego: el nuevo sistema de riesgo que las empresas deben conocer
La Dirección General Impositiva (DGI) aprobó un nuevo Plan Estratégico que transforma por completo la forma en que controla el cumplimiento tributario. El organismo deja atrás el modelo tradicional de detectar incumplimientos después de que ocurren para adoptar un enfoque preventivo, apoyado en datos y herramientas digitales que permiten identificar riesgos antes de que se conviertan en problemas.
Para las empresas uruguayas, el mensaje es claro: presentar las declaraciones juradas en fecha ya no es suficiente. La DGI ahora cruza información de facturación electrónica, compras, ventas, retenciones, pagos, proveedores y clientes para detectar inconsistencias con una velocidad que antes era impensable.
¿Qué cambia realmente para las empresas?
El nuevo sistema no significa necesariamente más inspecciones para todos. Al contrario, la DGI busca controles más focalizados, dirigidos a aquellas situaciones que presenten mayores señales de riesgo. La clave está en la coherencia de la información.
Silvia Leal, presidenta del Colegio de Contadores, Economistas y Administradores del Uruguay (CCEAU), lo explica con claridad:
“Hoy no alcanza únicamente con presentar las declaraciones juradas en fecha. Una empresa puede cumplir formalmente y, sin embargo, mantener diferencias entre su contabilidad, su facturación y la información que DGI ya recibió de otras fuentes”.
La recomendación del CCEAU es contundente: la coherencia no se construye en el último momento.
“La coherencia no puede construirse recién cuando llega el vencimiento de una declaración. Tiene que trabajarse y existir desde el momento en que la empresa factura, contrata, paga o registra”, señaló Leal.
La factura ya no es suficiente: el respaldo documental importa
El nuevo escenario pone el foco en la sustancia de las operaciones. Tener una factura es importante, pero dependiendo del caso, la empresa debe poder demostrar qué compró o contrató, quién fue el proveedor, para qué necesitaba el bien o servicio, cómo lo pagó y qué documentación respalda la operación.
“Detrás de cada comprobante tiene que existir una operación real que la empresa pueda explicar y demostrar. El respaldo documental no debería ser solamente una factura”, sostuvo Leal.
Declaraciones precargadas: un punto de partida, no una sentencia
La DGI también avanza en declaraciones con información precargada. Si bien esto facilita el cumplimiento, los datos no necesariamente reflejan todas las particularidades de cada contribuyente.
“Una declaración precargada es un punto de partida, una base; difícilmente es una declaración definitiva. Que la información aparezca cargada por DGI no significa que refleje correctamente todas las particularidades del contribuyente”, advirtió Leal.
La recomendación es simple: revisar siempre la información antes de presentar la declaración, incluso cuando los datos ya aparezcan cargados.
Tres controles básicos que reducen riesgos
Desde el CCEAU señalan que las empresas pueden reducir riesgos con controles relativamente sencillos y realizados de forma periódica:
- Conciliar ventas: revisar que las ventas facturadas coincidan con los registros contables y con lo declarado ante la DGI.
- Verificar compras y gastos: comprobar no solo que exista una factura, sino también que el gasto esté relacionado con la actividad, que el proveedor sea identificable y que exista documentación que respalde la operación y su forma de pago.
- Revisión general previa: antes de presentar las declaraciones, comprobar que la información de IVA, IRAE, retenciones y contabilidad sea consistente y no existan diferencias que puedan generar observaciones posteriormente.
“La clave no está solamente en incorporar tecnología. Los controles tienen que ser periódicos, estar documentados y realizarse antes de que una inconsistencia sea detectada por la DGI”, afirmó Leal.
El contador como asesor estratégico, no solo como liquidador
El cambio también refuerza el papel del contador como asesor y no únicamente como responsable de liquidar impuestos.
“Hay que dejar atrás la idea de que el contador interviene solamente para liquidar impuestos o completar formularios. Si las empresas saben qué pedirle y cómo pedirle, ayuda a ordenar la información, interpretar las normas, prevenir riesgos, ahorrar dinero y tomar mejores decisiones”, destacó Leal.
En un mundo donde los controles se automatizan cada vez más, la mirada profesional se vuelve más valiosa.
“La tecnología procesa información; el profesional debe determinar qué significa esa información para la realidad concreta de cada empresa”, concluyó la presidenta del CCEAU.
Preguntas frecuentes sobre el nuevo sistema de riesgo de la DGI
¿El nuevo sistema significa más inspecciones para todas las empresas?
No. La DGI busca controles más focalizados, dirigidos a situaciones con mayores señales de riesgo. Las empresas con información ordenada y coherente no deberían tener problemas.
¿Qué pasa si mi empresa tiene diferencias entre facturación y contabilidad?
La DGI tiene capacidad creciente para detectar inconsistencias. Si las diferencias son reiteradas o difíciles de justificar, aumenta el riesgo de observaciones o inspecciones.
¿Las declaraciones precargadas me eximen de revisar la información?
No. La declaración precargada es un punto de partida, no una declaración definitiva. Es responsabilidad del contribuyente revisar que los datos reflejen correctamente su situación.
¿Qué papel juega el contador en este nuevo escenario?
El contador pasa a ser un asesor estratégico que ayuda a ordenar la información, interpretar normas, prevenir riesgos y tomar mejores decisiones, más allá de la simple liquidación de impuestos.
