Los data centers de IA disparan los costos de energía y amenazan la reindustrialización de EE.UU.
El auge de la inteligencia artificial está generando un efecto colateral inesperado en el corazón industrial de Estados Unidos. Los fabricantes del Rust Belt, la región que alguna vez fue el motor manufacturero del país, están viendo cómo sus facturas de electricidad se disparan debido a la creciente demanda energética de los centros de datos de IA. Esto pone en jaque el plan 'Made in America' del presidente Donald Trump para revitalizar la industria nacional.
¿Por qué suben los costos de energía para la industria?
El problema se concentra en la red eléctrica operada por PJM Interconnection, el mayor operador de red de Estados Unidos, que cubre 13 estados. Según un análisis de Reuters, las facturas de electricidad de las fábricas están subiendo más rápido que las de otros clientes comerciales o residenciales. La razón principal es el aumento en los precios de capacidad de la red, que se dispararon de US$28,92 a US$329,17 por megawatt-día entre 2024 y 2026, según Reuters.
Un caso emblemático es el de Belden Brick Company, un fabricante de ladrillos de Ohio con 141 años de historia. Su factura mensual de electricidad pasó de US$1.600 a US$12.000 debido a un cargo mensual de capacidad más alto dentro de la red PJM, informó Reuters.
El impacto en la siderurgia: costos que se disparan
La Steel Manufacturers Association advirtió que las empresas siderúrgicas estadounidenses concentradas en el Rust Belt están pagando decenas de millones de dólares adicionales por año en costos eléctricos. La electricidad representa entre el 20 y el 40 por ciento de los costos totales de producción del acero. Cada horno de arco eléctrico utilizado en la siderurgia opera con una carga de entre 40 y 200 megawatts, y toda la industria del acero de EE.UU. demanda hasta 11 gigawatts en pico de producción.
La siderúrgica Metallus, con sede en Ohio, informó que sus costos de electricidad saltaron un 70 por ciento desde 2024, lo que le implica un gasto adicional de US$15 millones anuales en energía, según el Wall Street Journal.
La contradicción de la Casa Blanca
La situación encierra una contradicción para la Casa Blanca: Trump impulsó simultáneamente la reindustrialización del país y el auge tecnológico detrás de la expansión de los data centers. Aunque los constructores de centros de datos requieren aproximadamente un millón de toneladas de acero por año, el mismo boom energético que genera esa demanda encarece la producción siderúrgica.
Algunos fabricantes ya trasladaron parte del aumento a sus clientes o estudian relocalizar sus operaciones, informó Reuters. Ejecutivos del sector siderúrgico advirtieron al Wall Street Journal que los cortes de producción podrían volverse más frecuentes si las redes eléctricas locales quedan saturadas.
Sin soluciones a la vista: la crisis energética se profundiza
La Casa Blanca impulsó que las grandes empresas tecnológicas firmen un 'Ratepayer Protection Pledge' para financiar nueva infraestructura de generación y transmisión eléctrica, pero ese compromiso carece de mecanismos de cumplimiento efectivos, señaló Ars Technica. La administración Trump y gobernadores estatales también presionaron a PJM para realizar una subasta especial de respaldo para adquirir nueva capacidad de generación.
Sin embargo, el panorama de generación eléctrica se deterioró en 2025: según Michael Thomas, CEO de la plataforma de datos Cleanview, ese año se cancelaron proyectos energéticos por un total de 266 gigawatts de capacidad de generación, equivalente al 25 por ciento de la capacidad eléctrica actual de EE.UU. y a más que toda la generación eléctrica de Texas. El 93 por ciento de esas cancelaciones correspondió a proyectos de energía limpia.
Thomas indicó que entre los factores principales figuran las cancelaciones de proyectos eólicos por parte de la administración Trump, la oposición local a proyectos renovables en estados como Ohio e Indiana, y la falta de nuevas líneas de transmisión que encarece los costos de interconexión para la energía limpia.
¿Qué significa esto para Uruguay y el mundo?
El contexto político agrava el escenario: en el primer año del regreso de Trump al poder, EE.UU. perdió 83.000 empleos manufactureros, según CBS News, cifra que tensiona el discurso oficial de prioridad a la industria nacional. Para Uruguay, un país que busca atraer inversiones tecnológicas y energéticas, este caso es una advertencia clara: el crecimiento desordenado de los centros de datos puede generar costos ocultos que afectan a toda la economía. La lección es que las políticas energéticas deben ser coherentes y transparentes, sin caer en subsidios que distorsionen los mercados.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Por qué los data centers de IA consumen tanta energía?
Los centros de datos de inteligencia artificial requieren enormes cantidades de electricidad para alimentar servidores de alto rendimiento y sistemas de refrigeración. Un solo centro de datos puede consumir tanta energía como una ciudad pequeña.
¿Cómo afecta esto a los precios de la electricidad en EE.UU.?
El aumento de la demanda de los data centers ha disparado los precios de capacidad en la red PJM, lo que se traduce en facturas más altas para los clientes industriales. Los fabricantes del Rust Belt son los más afectados.
¿Qué soluciones existen para este problema?
Las soluciones incluyen la construcción de nueva infraestructura de generación y transmisión, pero los proyectos se han cancelado masivamente. La falta de voluntad política y los obstáculos regulatorios complican la situación.
¿Qué lecciones puede aprender Uruguay de este caso?
Uruguay debe planificar su crecimiento energético con visión de largo plazo, evitando depender de soluciones coyunturales. La transparencia en los costos y la competencia en el mercado eléctrico son clave para evitar distorsiones.