La Blanqueada: cuando el desarrollo inmobiliario se encuentra con el patrimonio
En una decisión que ilustra perfectamente los dilemas del desarrollo urbano moderno, la Intendencia de Montevideo autorizó la construcción de un edificio de 12 pisos junto a la casa quinta Luis Puppo, un Monumento Histórico Nacional ubicado en pleno corazón de La Blanqueada.
El proyecto M1 Parque: desarrollo con compensaciones
El proyecto M1 Parque, que alcanzará los 33,60 metros de altura, se beneficia de las modificaciones normativas impulsadas durante la gestión de Carolina Cosse. Estas reformas, conocidas como "Montevideo más cerca", permiten superar la altura máxima estándar de 13,5 metros en ciertas avenidas como 8 de Octubre, pero exigen contrapartidas económicas significativas.
Los desarrolladores debieron pagar inicialmente más de 150 millones de pesos en concepto de "precio compensatorio", dividido entre mayor aprovechamiento (50 millones) y retorno de valorizaciones (100 millones). Sin embargo, al incorporar viviendas bajo la Ley de Promoción de Viviendas de Interés Social, obtuvieron una exoneración del 50%, reduciendo el pago a 75 millones de pesos.
Equilibrio entre desarrollo y patrimonio
La resolución firmada por el intendente Mario Bergara establece medidas específicas para preservar el carácter histórico del entorno. El nuevo edificio mantendrá una distancia de tres metros del muro medianero de época y respetará la altura del mismo en la sección que da hacia la casa quinta.
El proyecto incluirá 54 unidades habitacionales distribuidas en monoambientes y apartamentos de uno y dos dormitorios, con amenities como gimnasio, laundry y espacios de cowork con vista panorámica. Su inauguración está prevista para abril de 2028.
Historia de un patrimonio resiliente
La casa quinta Luis Puppo tiene una historia que refleja los vaivenes institucionales del país. Declarada Monumento Histórico Nacional en 1976, perdió esta protección en 1979 durante la dictadura militar, que consideraba que las declaraciones patrimoniales generaban "obligaciones económicas" excesivas.
Esta decisión provocó una fuerte reacción de arquitectos liderados por Mariano Arana, quien criticó duramente el deterioro patrimonial de Montevideo. En 1986, ya restaurada la democracia, la Comisión de Patrimonio devolvió la protección a estos inmuebles.
Un modelo de desarrollo urbano inteligente
Este caso ejemplifica cómo una gestión municipal moderna puede conciliar desarrollo inmobiliario con preservación patrimonial. Las compensaciones económicas exigidas a los desarrolladores demuestran que el crecimiento urbano puede autofinanciarse mientras respeta la identidad histórica de la ciudad.
La presencia del parque patrimonial, que los propios desarrolladores utilizan como elemento promocional del "patrimonio paisajístico de la ciudad", muestra cómo el mercado puede valorar y proteger activos culturales cuando existe un marco regulatorio claro y equilibrado.