El imperio familiar Nicolás-Correa: tres generaciones forjando las fresadoras más sofisticadas de España
Con una facturación de 121 millones de euros, el Grupo Nicolás-Correa representa una historia de éxito empresarial que trasciende generaciones. Esta compañía burgalesa, única del sector de máquina-herramienta cotizada en España, demuestra cómo la visión familiar y la apuesta por la innovación pueden crear un imperio industrial desde cero.
Los cimientos de un imperio tecnológico
Todo comenzó con Baldomero Nicolás-Correa, quien junto a su cuñado Jesús Barragán, estableció las bases de lo que sería una multinacional. Con apenas una docena de empleados, se propusieron fabricar "máquinas para hacer máquinas" en un país sin tradición en este sector.
Una anécdota revela el carácter que marcaría el futuro de la empresa. Durante una negociación con un industrial suizo, Baldomero llegó una hora antes de la cita y paseó frente a la fábrica. El suizo, impresionado por su puntualidad, le dijo: "Me habían dicho que los españoles eran impuntuales y le llevo una hora viendo pasear por delante de la fábrica. Usted y yo vamos a hacer grandes negocios".
La visión global que cambió todo
En los años 70, José Ignacio Nicolás-Correa se incorporó como responsable de exportación, consolidando una mentalidad internacional que definiría a la empresa. Su hija Bibiana recuerda una escena emblemática: "En una reunión discutían sobre mercados de venta. Mi abuelo bajó a Gran Vía, compró un mapamundi, volvió y lo colgó en la pared diciendo: 'Este es el mercado'".
Esta filosofía llevó a José Ignacio a viajar incansablemente por el mundo, construyendo una red comercial global mientras sus hijos crecían "viéndole más en aeropuertos que en casa".
El salto bursátil y la innovación tecnológica
En mayo de 1989, Nicolás Correa debutó en las bolsas de Madrid y Bilbao, convirtiéndose en la única empresa del sector cotizada en España, estatus que mantiene actualmente. Esta operación financió una estrategia ambiciosa: fresadoras más grandes y sofisticadas, diversificación moderada e innovación acelerada.
Los años 90 marcaron un hito tecnológico con la primera fresadora puente de la compañía, la gama FP, que la posicionó como referencia europea. También desarrollaron el primer cabezal de dos ejes continuos, capaz de mecanizar piezas complejas para sectores aeronáutico y de defensa.
La tercera generación toma el mando
Hoy, Bibiana Nicolás-Correa (Madrid, 1977) preside el grupo desde Burgos. Su trayectoria comenzó sirviendo "Coca-Colas y cafés" en una feria de máquina-herramienta en Bilbao a los 16 años, experiencia que considera fundamental para entender el negocio desde la base.
"Lo que tiene la empresa familiar es que vivimos la empresa en casa. Los domingos siempre se ha hablado del Grupo Correa", explica Bibiana, quien tras estudiar ADE en CUNEF y trabajar en KPMG, se incorporó al grupo en 2003.
Su hermano Jaime, tras 15 años dirigiendo la filial estadounidense, también integra el consejo desde 2024, mientras que su tía Ana Nicolás-Correa mantiene su rol como accionista y secretaria del consejo.
Preparando la cuarta generación
Bibiana ya prepara a la siguiente generación con la misma filosofía. Su hijo Juan la acompañará a la feria de Shanghái en abril para "llevarme el ordenador y poner cafés", replicando su propia experiencia formativa.
Sin embargo, la presidenta es clara sobre las reglas familiares: "Ellos saben que esto no es ningún derecho. Si algún día son accionistas, eso no significa que vayan a ser ejecutivos si no se lo ganan". La familia está redactando un protocolo familiar para definir las condiciones de incorporación.
Con 121 millones de euros de facturación y presencia global, el Grupo Nicolás-Correa demuestra que la combinación de visión empresarial, innovación tecnológica y valores familiares sólidos puede crear imperios industriales duraderos en la economía global.