Trump descarga contra Bad Bunny tras histórico show en español del Super Bowl
El presidente Donald Trump calificó como "absolutamente terrible" la presentación del reguetonero puertorriqueño Bad Bunny en el descanso del Super Bowl LX, generando una nueva controversia cultural que refleja las tensiones migratorias de su administración.
Críticas presidenciales sin filtro
"Nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante", declaró Trump en Truth Social, calificando el espectáculo como "una bofetada" para Estados Unidos y "una afrenta a la grandeza" del país.
La reacción presidencial no sorprende. Trump ya había manifestado su oposición a la elección de Bad Bunny como artista principal, considerándola "una horrible elección" que no representa "los estándares de éxito, creatividad ni excelencia" estadounidenses.
Un show que hizo historia
Benito Antonio Martínez Ocasio se convirtió en el primer artista en protagonizar un Super Bowl con repertorio íntegramente en español. Durante 13 minutos, transformó el estadio Levi's en una celebración latina completa, con plantaciones de caña, carritos de comida y una estética de barrio puertorriqueño.
El espectáculo, visto por más de 120 millones de personas, incluyó colaboraciones sorpresa con Lady Gaga y Ricky Martin, quien interpretó "Lo que le pasó a Hawái", considerado un himno independentista puertorriqueño.
Trasfondo político inevitable
La tensión trasciende lo musical. Bad Bunny ha sido un crítico vocal de las políticas migratorias de Trump, cancelando su gira estadounidense el año pasado para "evitar redadas". En los Grammy recientes declaró: "No somos salvajes, no somos animales, somos humanos y somos americanos".
La Casa Blanca respondió publicando "Make America Great Again" durante el show, mientras funcionarios como el secretario de Guerra Pete Hegseth promovían un concierto alternativo conservador.
Mensaje de unidad continental
Bad Bunny cerró su presentación con "Dios bendiga a América", enumerando países del continente y lanzando un balón con "Juntos somos América". El estadio mostró la leyenda: "Lo único más poderoso que el odio es el amor".
Esta controversia ilustra las divisiones culturales profundas en Estados Unidos, donde la expresión artística latina se convierte en campo de batalla político, reflejando debates más amplios sobre identidad, migración y el futuro multicultural del país.