El Partido Popular español apuesta por la extrema derecha en su estrategia electoral
En una movida que refleja las tensiones del panorama político español, el Partido Popular de Aragón decidió incorporar al activista ultra Vito Quiles en el cierre de su campaña electoral, junto al candidato Jorge Azcón y el presidente nacional Alberto Núñez Feijóo.
El evento, celebrado en el Auditorio de Zaragoza, incluyó la participación de Los Meconios, un dúo musical de extrema derecha conocido por sus provocaciones políticas. Estos artistas han participado anteriormente en actos de Vox, llegando a cantar consignas como "vamos a volver al 36", en clara referencia a la Guerra Civil española.
Una estrategia arriesgada
La presencia de Quiles marca un punto de inflexión interesante. Este activista, tradicionalmente vinculado a Se Acabó la Fiesta de Alvise Pérez, ha sido incorporado por el PP en un intento de captar el voto de extrema derecha que podría irse hacia Vox.
Durante su intervención ante los jóvenes de Nuevas Generaciones del PP, Quiles realizó ataques directos contra figuras del PSOE, refiriéndose al ministro Óscar Puente con términos despectivos y calificando a Pedro Sánchez de "autócrata".
Conexiones económicas controvertidas
Los vínculos de Quiles con medios afines han generado debate. El activista colabora con EDATV, canal dirigido por Javier Negre, que ha recibido 60.801,85 euros en publicidad institucional del Gobierno de Aragón desde la llegada de Azcón al poder, pese a no tener presencia significativa en la región.
Respuesta socialista
Pedro Sánchez no tardó en responder desde su mitin en Zaragoza, definiendo a Quiles como alguien "que va persiguiendo políticos que no piensan como él". El presidente español fue especialmente crítico con Los Meconios, señalando que "reivindican el golpe de estado y la Guerra Civil del 36".
"Que lo sepa la gente: el domingo, los votos del PP van a la extrema derecha y los votos de la extrema derecha, al PP", sentenció Sánchez.
El dilema del voto fragmentado
Tanto Azcón como Feijóo insistieron en la necesidad de concentrar el voto conservador. El candidato aragonés calificó de "populista" a Santiago Abascal y aseguró que el voto a Vox resulta "inútil" para frenar al PSOE.
Esta estrategia refleja una tendencia preocupante en la política europea: la normalización de discursos extremos como herramienta electoral. Desde una perspectiva liberal, resulta inquietante ver cómo partidos tradicionales coquetean con posturas radicales para mantener su base electoral.
El caso español ilustra los desafíos que enfrentan las democracias cuando la competencia electoral empuja a los partidos hacia los márgenes ideológicos, alejándose del centro político que tradicionalmente garantiza la estabilidad institucional.