Yamila Preza, de 24 años, murió el sábado 28 de febrero dentro de la Clínica Klinos de Montevideo, donde estaba internada por un cuadro de depresión con ideas suicidas. Su familia denuncia contradicciones en las versiones de la clínica, denunció a la empresa ante la Justicia y exige saber qué pasó realmente en ese baño.
La causa tuvo su primera audiencia el pasado 21 de octubre, cuando las partes fueron citadas a conciliación. Según pudo reconstruir Montevideo Portal, que publicó el relato completo de la madre, se presentaron los padres de Preza y representantes de la mutualista, pero nadie acudió en nombre de la Clínica Klinos ni de los médicos denunciados.
Una internación que prometía 15 días de mejoría
Siete meses antes de su muerte, Yamila había comenzado una depresión que afectaba su vida diaria, cuenta su madre, Adalí. Hubo idas al psiquiatra, al psicólogo y reuniones familiares para intentar revertir la situación. La joven pensó renunciar dos veces a su trabajo, donde brindaba apoyo a familias afectadas por accidentes de tránsito graves, un empleo que, según Adalí, sumaba estrés al cuadro. La empresa aplicó métodos de flexibilidad para que pudiera seguir trabajando.
Cuando las ideas suicidas se volvieron más evidentes, la familia entendió que había que internarla. La mutualista también lo recomendó. En la consulta previa, los especialistas de Klinos dijeron que el diagnóstico no era grave y que no preveían ubicarla en el sector de internados críticos. A Adalí le prometieron que en 15 días la joven estaría dada de alta, con un porvenir mucho mejor.
Preza ingresó formalmente el sábado 21 de febrero, sobre la última hora del día. Desde la clínica remarcaron que durante la primera semana solo su esposo podría verla, y que la segunda semana le tocaría a la madre.
«A mí me llamó la atención porque nos dijeron que durante la primera semana solo su esposo podría tener contacto con ella, y la otra semana lo haría yo», sostiene Adalí, quien agrega que, pese a sus intentos, nunca la dejaron verla.
Un episodio anterior marcó el puntapié para la internación: un grupo de amigas la visitó, vio que había tomado psicofármacos en exceso y la llevó a la mutualista.
Los cuadernos que la clínica no quería entregar
Durante la semana en Klinos, Preza escribió algo así como unas memorias en un cuaderno. Cuando los padres fueron a levantar las pertenencias de su hija, todos los elementos estaban allí menos los cuadernos. Desde la clínica les dijeron que no los tenían. La Fiscalía intimó a la empresa hasta que finalmente los devolvió a la familia.
El manuscrito, que relata el día a día de la joven, contiene indicios de presunto descuido por parte del personal. En un pasaje, Preza cuenta que un compañero «se descompensó y cayó de un muro de dos metros de altura». También escribió que la depresión a veces «aumenta» cuando ve discutir y «pelear» entre sí a otras internas.
Versiones que no cierran: la baranda que no existía
El sábado 28 de febrero, Adalí recibió un mensaje de su yerno: «Hola, Ada, ¿podés venir?». Al llegar a la clínica la esperaban tres hombres y una mujer. «Cuando vi a Leonardo en un llanto solo, me imaginé que nada bueno había pasado», recuerda. Los profesionales le comunicaron que su hija se había quitado la vida en las instalaciones.
Lo primero que le dijeron es que Preza se había encerrado en un baño, que «todo fue muy rápido» y que usó una baranda. Adalí, que trabaja hace 20 años en un hospital, logró ver el cuerpo y notó que las lesiones no eran acordes a esa versión. Llamó al 911 y radicó la denuncia en una seccional policial.
De vuelta en la clínica, un efectivo policial le preguntó qué le habían dicho los médicos. La conversación fue elocuente.
Que usó una baranda, respondió Adalí. «Señora, no hay baranda ahí», le dijo el policía. Y cuando ella preguntó qué les habían informado a ellos, la respuesta fue otra: que utilizó el pestillo de la puerta.
La Policía elevó el caso a la Fiscalía al entender que se trataba de una muerte confusa. Las cámaras de la clínica muestran que Preza entró al baño a las 11:10 del sábado 28 y que su situación se constató más tarde, sin registro de ingreso de terceras personas a esa pieza.
Adalí asegura que médicos y enfermeros le dijeron que intentaron ingresar y empujaron la puerta, pero que «por el peso» no lograron abrirla. El Instituto Técnico Forense determinó que la joven medía 1,67 metros y pesaba entre 80 y 85 kilos. El examen forense estableció muerte por asfixia, aunque no encontró lesiones agresivas o violentas en el cuerpo.
Qué sigue en la Justicia
La causa sigue abierta tras la audiencia de conciliación del 21 de octubre, a la que la Clínica Klinos no envió representante. Montevideo Portal intentó contactar a la clínica en tres oportunidades y no obtuvo respuesta.
El instinto de madre, dice Adalí repetidas veces, no falla. Ahora espera que la Justicia confirme lo que ese instinto le advirtió durante toda la internación.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo y dónde murió Yamila Preza?
Murió el sábado 28 de febrero de 2026 en un baño de la Clínica Klinos de Montevideo, donde estaba internada por un cuadro de depresión. Las cámaras registraron su ingreso al baño a las 11:10 de ese día.
¿Qué determinó la autopsia?
El Instituto Técnico Forense estableció muerte por asfixia y descartó lesiones agresivas o violentas en el cuerpo, según la causa judicial.
¿Por qué la familia denuncia a la clínica?
Porque las versiones sobre la muerte se contradicen, porque no le permitieron ver a la joven pese a estar autorizada y porque los cuadernos de Yamila solo fueron devueltos tras una intimación de la Fiscalía.
