El delantero uruguayo Facundo Peraza, de 34 años y oriundo de Progreso, Canelones, reconstruyó en una entrevista con Montevideo Portal una carrera que lo llevó de Juanicó a Dubái, pasando por Ecuador, Chile, Venezuela y Perú. Su paso por Al-Orooba de Emiratos Árabes Unidos, entre 2024 y 2025, incluyó un campeonato y un ascenso, además de reglas de vestuario que ningún futbolista sudamericano imagina.
Peraza debutó en Primera de la OFI antes que en la AUF. Formado en las juveniles de Nacional y Juventud de Las Piedras, volvió a Juanicó, donde a los 17 años ya jugaba contra hombres y veteranos. A los 18 dio el salto profesional en Boston River.
De la OFI a Sudamérica: la escuela de un delantero viajero
El ritmo fue la diferencia que más le costó al cruzar la frontera entre los dos fútbol uruguayos. Me sentía lento, como que me faltaba físicamente, recordó. En Boston River encontró a Martín Cardetti, quien gerenciaba el club y le enseñó movimientos específicos de delanteros. Tácticamente es un gran cambio, porque ahora la OFI ha mejorado mucho, pero en ese momento no se trabajaba tanto en lo táctico, dijo a FútbolUy.
A inicios de 2014 llegó su primera salida: Aucas de Ecuador, un club grande de Quito donde el técnico era el uruguayo Juan Ramón Silva. Fue su estreno viviendo solo, lejos de sus padres. Consiguieron el ascenso, pero a mediados de ese año volvió a Uruguay para jugar en Atenas de San Carlos y, un año después, partir a Cobreloa de Chile.
El fútbol trasandino le dejó una comparación incómoda para el nuestro. En infraestructura, Uruguay todavía está lejos, aunque se han mejorado muchas cosas, opinó. En ese momento en el fútbol uruguayo se nos debían cinco o seis meses de salario, que hoy entiendo que ya no pasa, porque la Mutual ha trabajado mucho en eso, agregó. Es un dato que debería incomodar a más de un dirigente local.
Venezuela 2018: la burbuja y el estallido
En Academia Puerto Cabello vivió su adaptación más dura. El país estaba muy complicado. Casi no se podía salir a la calle, no había nada en los supermercados, relató. Los extranjeros vivían en un hotel, en una burbuja con cortes de luz de dos días, sin agua ni gas, mientras sus compañeros y los trabajadores del hotel lo sufrían de verdad. Uno intentaba ayudar en lo que podía, dijo.
También presenció el estallido social en Caracas. Muchas familias de compañeros se vieron afectadas. Es difícil aislarse de todo eso, contó. La gente, aclaró, es espectacular y trabajadora; el problema era el sistema, no las personas.
Emiratos Árabes: lujo, calor y reglas de vestuario
En 2024, tras dos años buenos en UTC de Perú, Fabricio Fernández le llamó desde Al-Orooba para explicarle cómo era todo. Peraza cruzó casi el mundo y aterrizó en un aeropuerto que en 2025 recibió más de 95 millones de pasajeros, el segundo más transitado del planeta, según los datos que recogió Montevideo Portal.
Las diferencias culturales fueron tantas como las físicas. Rezan cinco veces por día, hay que respetar eso. No te podés desnudar en el vestuario frente a tus compañeros y las mujeres no pueden ir a los estadios, son solo hombres, enumeró. Aun así, su balance es positivo: respetando sus costumbres, vos podés hacer prácticamente tu vida normal.
El día tipo en Medio Oriente: levantarse a media mañana, gimnasio del club, almuerzo, siesta y entrenamiento entre cinco y seis de la tarde, según el calor. Con tanto tiempo libre, Peraza hizo los cursos de director técnico y gerente deportivo, y uno intensivo de inglés. Tenemos una vida útil corta y el día de mañana vamos a tener que salir a trabajar de otra cosa, y es mejor que nos agarre preparados y con herramientas, reflexionó.
Deportivamente, el ascenso emiratí lo sorprendió por su nivel. Es durísimo, hay muchos africanos, que son fuertes, y brasileños que todos juegan muy bien, afirmó, y vaticinó que el nivel va a crecer porque están llevando muchos técnicos y preparadores físicos extranjeros. Ese año salió todo redondo: ascendieron como campeones. Pero una reestructuración total del club tras el ascenso lo devolvió al camino, con un paso breve por Uruguay Montevideo en el cierre de 2024.
El presente: Magallanes y una mirada al futuro
Tras un semestre en Cerro Largo en 2025, Peraza recaló en Magallanes de Chile. Es un país que a nivel futbolístico está muy organizado, está entre los mejores en tema de organización en Sudamérica, y Santiago es una ciudad muy linda para vivir, describió. Su lectura de las ligas sudamericanas frente a la uruguaya es directa: sí hay una diferencia económica, sacando a los grandes, y cuando te llevan como extranjero ganás un poco más. Si uno va haciendo las cosas bien y es ordenado, puede ir juntando unos pesos e ir viviendo tranquilo.
Su caso ilustra un fenómeno más amplio: los futbolistas uruguayos buscan cada vez más destinos fuera del país. En una década, los uruguayos que juegan en Europa pasaron de 70 a 40, y hoy solo compiten en tres de las cinco mejores ligas del mundo, según un relevamiento de El País Uruguay.
El fútbol uruguayo me encanta, pero uno va sumando experiencia, intercambiando cosas con otras culturas, conociendo otro tipo de fútbol, porque cada país tiene su idiosincrasia. Me parece que eso es muy rico, cerró Peraza, que a los 34 años sigue convencido de que la cancha es una sola, pero la vida es mucho más larga.
