El caso Mariano Díaz: cuando los contratos largos se vuelven una carga
El fútbol moderno nos regala historias que van más allá de los goles y las jugadas. La situación de Mariano Díaz en el Deportivo Alavés es una de esas lecciones sobre gestión deportiva que cualquier dirigente debería estudiar. Un delantero con pasado en el Real Madrid, apartado por indisciplina, con contrato hasta 2027 y sin ofertas en el mercado. Una ecuación perfecta para el desastre financiero.
La realidad de los números
Los datos son implacables: once partidos, 414 minutos y solo tres goles contra el Getxo, un equipo de sexta división. En Primera División, su impacto ha sido nulo. Eduardo Coudet, técnico del Alavés, lo dejó claro sin rodeos: "Somos serios desde la conducción y hay cosas que no se pueden permitir". Desde el 17 de diciembre, Mariano no ha sido convocado para seis partidos consecutivos.
El problema trasciende lo deportivo. Con un salario estimado en un millón de euros netos anuales y sin intención de marcharse, Mariano se ha convertido en un obstáculo para la planificación del club. No hay ofertas atractivas y el jugador, consciente de su situación contractual, ha optado por quedarse.
Un problema estructural
La situación no afecta solo a Mariano. Moussa Diarra y Nikola Maras también están apartados, creando una plantilla inflada con jugadores que no cuentan para el entrenador. Sergio Fernández, director deportivo, admite que "ha habido situaciones que han hecho que los recursos disminuyan". Traducción directa: no hay margen financiero mientras no salgan los jugadores sobrantes.
El Alavés necesita refuerzos urgentes: un central, un extremo izquierdo y un delantero de calidad. Pero cada operación depende de liberar fichas primero. Jon Pacheco es el único zaguero puro disponible, mientras que la inhabilitación de Facundo Garcés por parte de la FIFA agrava la situación.
Lecciones de mercado
Este caso ilustra los riesgos de apostar por jugadores en declive con contratos largos. Mariano llegó tras 13 meses sin equipo, a los 32 años, con un historial reciente pobre. Las señales estaban ahí, pero se ignoraron esperando que el pasado regresara.
Mientras tanto, otros jugadores como Carlos Benavídez y Carlos Vicente despiertan interés desde China, la MLS e Inglaterra. Pero el club prefiere no malvender a quienes sí aportan valor, una decisión sensata en un mercado complejo.
El conflicto seguirá enquistado mientras nadie dé un paso atrás. Mariano representa todo lo contrario de lo que necesita un club que pelea por sobrevivir en Primera División: un lujo caro que consume recursos sin generar valor deportivo.