El uruguayo que lleva el nombre de Recoba y juega al fútbol en Australia
Australia alberga una de las comunidades uruguayas más grandes del mundo, con más de 10.000 compatriotas y unos 40.000 descendientes. Entre ellos destaca Nicholas Recoba Duarte, un futbolista de 22 años nacido en Sídney, hijo de padres uruguayos, cuyo segundo nombre rinde homenaje al legendario Chino Recoba.
¿Quién es Nicholas Recoba Duarte?
Nicholas empezó a jugar al fútbol a los cinco años. A los ocho se unió al Marconi Stallions FC, luego pasó al Wollongong Wolves y en 2023 fichó por el Central Coast, equipo de la A-League, la Primera División australiana. Actualmente está cedido al Heidelberg United, que compite en la National Premier League Victoria, la segunda categoría del fútbol local.
Su amor por el deporte nació viendo a su padre: “Lo de mi padre es una locura. Mira todos los partidos de Uruguay. Si Uruguay está jugando, deja el teléfono, se va a casa y mira todo el partido”, contó Nicholas. Su hermano, Sebastián Forlán Duarte, también lleva un apellido ilustre del fútbol uruguayo.
El nivel del fútbol australiano
Nicholas describe la segunda división como “un nivel muy bueno, fuerte y rápido”. Destaca que su equipo actual es “muy bueno táctica y técnicamente”, y que los jugadores “corren mucho, son buenos”. Sin embargo, la infraestructura varía: “Hay clubes que son muy buenos, pero los de más abajo no son tan buenos. Lo mismo en A-League: hay cosas que son ‘wow’ y otras que no son tan buenas”.
Una diferencia clave es que en la segunda división los jugadores suelen tener otros trabajos. “Practicamos de noche porque muchos de los jugadores tienen trabajo. Yo solo tengo el fútbol. Soy de Sídney y todavía estoy viviendo como un profesional”, explicó.
Lesiones y el salto a Europa
Nicholas bajó una categoría para sumar minutos: “No estaba jugando mucho y yo solo quería jugar. Los dos años anteriores estuve lesionado y eso me paró un poco. Este club me llamó, y es un club muy famoso por ganarle a los clubes de A-League en la Copa”. Su objetivo claro es “ir a Europa”, aunque reconoce que “en Uruguay y en Sudamérica necesito jugar”.
Por ahora no se plantea jugar en Uruguay, porque pertenece a un equipo de A-League y el fútbol australiano le permite vivir cómodamente: “En la liga en la que estoy ahora podés vivir cómodo, pero solo te pagan por el campeonato; en A-League sí te pagan todo el año”.
La conexión con Uruguay
A pesar de su ascendencia, Nicholas nunca visitó Uruguay: “Iba a ir cuando era joven con mi papá, pero recién había nacido mi hermano y no lo pudimos hacer. Y con el fútbol es difícil ir a Uruguay, pero quiero ir”. Sigue el fútbol uruguayo, sobre todo la Copa Libertadores, y admira a Bruno Fornaroli, delantero uruguayo nacionalizado australiano: “Él es muy inteligente para usar el cuerpo”.
Su uruguayez se refleja en pequeños gestos: “Mate, a veces. Mi abuelo siempre lo tiene. A veces tomo un poco, pero no mucho”. Y aunque la hinchada australiana es más tranquila, él es hincha de Nacional y sabe que la pasión local es incomparable.
FAQ: Preguntas frecuentes sobre Nicholas Recoba Duarte
¿Por qué se llama Recoba?
Su padre, fanático del fútbol uruguayo, le puso Recoba como segundo nombre en homenaje al Chino Recoba. Su hermano se llama Sebastián Forlán Duarte.
¿Juega en la Primera División de Australia?
No. Pertenece al Central Coast de la A-League (Primera División), pero está cedido al Heidelberg United de la National Premier League Victoria, la segunda categoría.
¿Planea jugar en Uruguay?
Por ahora no. Su objetivo es ir a Europa, pero no descarta jugar en Sudamérica si es necesario para su carrera.
¿Recomienda Australia a otros futbolistas uruguayos?
Sí. Nicholas dice que Australia es “un país muy lindo y cómodo” donde “si jugás al fútbol acá, podés agarrar un trabajo. A veces en otro país no podés hacer eso”.
Nicholas Recoba Duarte es un ejemplo de cómo la diáspora uruguaya mantiene viva la pasión por el fútbol, incluso a miles de kilómetros de distancia. Su historia combina tradición, sacrificio y ambición, valores que definen al Uruguay que mira al mundo sin perder sus raíces.