Valencia despide a entrenador y tres niños fallecidos en naufragio indonesio
Una tragedia que conmovió a dos continentes encontró su cierre emocional este sábado en Valencia, donde familiares y amigos despidieron a Fernando Martín Carreras, entrenador del equipo femenino B del Valencia CF, y tres menores que perdieron la vida en un naufragio en aguas indonesias el pasado diciembre.
La ceremonia religiosa se desarrolló en la parroquia de San Josemaría Escrivá, en el barrio de Campanar, con la presencia de la comunidad valenciana que siguió de cerca esta tragedia familiar que trascendió fronteras.
Un mensaje de gratitud sin rencor
Andrea Ortuño, la única sobreviviente de la familia, transmitió un emotivo mensaje durante la ceremonia. Desde "un dolor inmenso" pero también desde la paz, la familia reafirmó su compromiso con la "búsqueda de una justicia sin odio ni rencor" que honre la memoria de los fallecidos.
El comunicado familiar destacó el agradecimiento a múltiples actores que acompañaron en estos momentos difíciles: desde los cuerpos de seguridad hasta la representación consular, pasando por los medios de comunicación que trataron la tragedia "con sensibilidad, cuidado y prudencia".
Solidaridad internacional
Particularmente emotivo resultó el reconocimiento a quienes, "aun estando lejos como en Uruguay", hicieron llegar su apoyo. Esta mención refleja los lazos que unen a las comunidades hispanoamericanas ante las adversidades, demostrando que la solidaridad trasciende océanos.
La familia expresó especial gratitud hacia el pueblo de Labuan Bajo por su "cariño, solidaridad y amor", así como a los equipos de rescate y buzos que "nos dieron sus pulmones y también sus alas", entregándose más allá del deber profesional.
Un legado de dignidad
El mensaje familiar concluyó con una reflexión que trasciende el dolor personal: "Hoy acompañamos a los nuestros a la habitación de al lado, con un dolor inmenso, pero también con la serenidad de saber que están en un lugar mejor".
Esta tragedia, que comenzó como un viaje familiar en Indonesia, terminó uniendo comunidades de diferentes continentes en un ejercicio de humanidad que honra tanto a las víctimas como a quienes las acompañaron en su último adiós.
La petición final de la familia resuena con particular fuerza: "No os olvidéis de nosotros", un recordatorio de que detrás de cada noticia hay vidas humanas que merecen ser recordadas con dignidad.