Un trabajador argentino que vivía en Fray Bentos entró al quirófano del sanatorio Amedrín el 20 de mayo de 2022 para una operación de vesícula de rutina y salió cuadripléjico, ciego, sin control de esfínteres y en estado vegetativo. La anestesista que lo atendió fue imputada en noviembre de 2025 por lesiones gravísimas y usurpación de título, pero el juicio quedó estancado.
Según la investigación publicada por Montevideo Portal / Montevideo COMM, Osvaldo Cardoso era un hombre sano: salía a correr, practicaba taekwondo y se cuidaba en la comida. Había llegado a Uruguay por trabajo mientras su esposa, Ana, y sus cuatro hijos permanecían en Entre Ríos.
Una cirugía sencilla que se complicó en tres horas
La noche en que enfermó, Cardoso llamó a su esposa y le dijo que le faltaba el aire. Fue con un compañero de trabajo al sanatorio Amedrín, donde le diagnosticaron un cálculo en la vesícula y decidieron operarlo. La cirugía de vesícula es un procedimiento habitual, casi siempre laparoscópico, que se realiza bajo anestesia general con monitorización, como explica Cirugia24horas en su guía paso a paso.
El proceso debía durar una hora. Pasaron tres. Ana, que esperaba en otro piso, comenzó a preguntarse qué pasaba. Nunca sospechó nada.
En determinado momento, el cirujano y la anestesista bajaron por el ascensor. Fue la anestesista, visiblemente nerviosa según Ana, quien le comunicó que su esposo iba a quedar con secuelas, aunque no pudo decirle de qué magnitud.
El cirujano preguntó si Cardoso tenía problemas cardíacos, diabetes o hipertensión. Ana respondió que tenía todos los exámenes prequirúrgicos y que no era ella quien debía responder esa pregunta. El médico calló y se retiró con su colega. La familia nunca supo el nombre de la anestesista en ese momento, pese a que Ana lo preguntó varias veces.
El diagnóstico que nadie esperaba
Al día siguiente, Ana pudo ver a su esposo: cables por todas partes, una traqueotomía y un hombre completamente ido por la sedación. No era Osvaldo, dice.
La familia reconstruyó la identidad de la anestesista por redes sociales, a partir de una conversación casual en una tienda de ropa. Descubrieron que se había recibido hacía poco. Cuando Ana logró el número de teléfono de la enfermera que estuvo en el quirófano y la llamó, esta respondió que no podía dar información por secreto profesional.
Un médico amigo de la familia accedió a los estudios en 2022 y la respuesta fue contundente: daño cerebral importante, incurable. Cardoso quedaría en estado vegetativo. Cuatro meses después de la operación, y tras una intimación legal para que Amedrín permitiera el traslado, lograron llevarlo a Entre Ríos. El centro asistencial argentino al que habían recurrido primero lo había rechazado porque
