Alejandro Lembo: «Bajé dos cambios. Hoy disfruto una ducha caliente, antes pasaba por el agua y seguía»
Alejandro Lembo, símbolo de Nacional y de la selección uruguaya, habló sin filtros sobre su lucha contra el mieloma múltiple, el cáncer que le detectaron en 2024. A dos años del trasplante de médula, el exzaguero de 48 años asegura que la enfermedad está «dormida» y que su vida cambió para siempre: «Me di cuenta de que no soy el centro de nada», confesó.
De Bella Vista a la cima del fútbol uruguayo
Lembo despuntó en aquel Bella Vista de Julio Ribas, jugó el emblemático Mundial Sub-20 de Malasia 97 y se ganó un lugar en la selección mayor. Luego vino el pase a Nacional, un equipo que le simpatizaba por herencia familiar y del cual se enamoró. En los tricolores fue capitán, levantó tres Campeonatos Uruguayos al hilo y aprendió de todo un símbolo: Hugo De León.
Emigró y jugó cinco años en el Betis español, en el Aris Salónica de Grecia y en Belgrano de Córdoba, Argentina. Con la celeste fue vicecampeón de la Copa América 1999 y jugó el Mundial de Corea y Japón 2002.
El estrés como detonante del cáncer
Ya retirado, no tuvo tiempo de descansar. En cuanto colgó los botines, se puso el traje de gerente deportivo de Nacional. Y en esos seis años, el estrés jugó un papel preponderante en el mieloma múltiple que le detectaron en 2024.
«Era un tipo muy estresado. Esos seis años de gerente deportivo fueron todo el palo que no recibí de jugador. Creo que es de las posiciones más estresantes que hay en el fútbol», admite.
Se aisló de todos y se «encerró» en el Hospital Británico para dedicarse enteramente a su salud. Cuando salió, supo que la noticia de su enfermedad se había divulgado en redes sociales y algún medio. Lo agarró fuerte, tanto física como mentalmente. Su única preocupación eran sus tres hijos.
«No sentí miedo por mí, me daba incertidumbre por mis hijos»
El diagnóstico llegó en julio de 2024, tras un dolor de espalda que no cedía. «Me hicieron una resonancia, y cuando fui a buscar el resultado, me quedé adentro», relata. En marzo de 2025 recibió un trasplante de médula que dejó «dormida» la enfermedad. Hoy toma un medicamento diario de por vida y se hace exámenes mensuales.
«No sentí miedo por mí. Me daba mucha incertidumbre por mis hijos, por el futuro de mis hijos. Yo estaba seguro de que no era mi momento. Me sentía fuertísimo, mental y físicamente también», asegura.
Lembo no duda en señalar al estrés como un factor clave: «El estrés es algo que juega, es importantísimo». Y explica que desapareció casi un año y todo siguió igual: «Mis hijos siguen creciendo divinamente igual. Y la vida sigue totalmente igual».
Las cosas simples: la ducha caliente como símbolo
El exjugador confiesa que hoy disfruta de lo que antes daba por sentado. «Te pongo un ejemplo: la ducha, a mí me encanta el agua caliente. Antes me daba una ducha y era pasar por el agua rápido para lavarme nomás. Hoy la disfruto. Eso como un ejemplo de las cosas simples de la vida que yo no le daba importancia, y ahora sí. Antes solo pasaban por mi vida».
Malasia 97: «Merecimos ser campeones del mundo»
Lembo defiende a aquel plantel que quedó en el imaginario colectivo. «Era terrible equipo. Creo que merecimos haber salido campeones del mundo, porque a Argentina le ganamos todos los partidos previos. Ellos tenían un cuadrazo: Riquelme, Cambiasso, Scaloni, Romeo», recuerda.
Y explica por qué ese equipo sigue tan presente: «Pegó en la gente porque era un momento muy particular. No habíamos clasificado al Mundial de Estados Unidos 94, y estábamos peleando para ir al de Francia 98, y tampoco fuimos. Malasia llenó ese hueco. Íbamos con zapatos de fútbol que eran número 43, cuando calzábamos 38».
Nacional, su casa: «Me hice fanático»
Lembo confiesa que era hincha de Danubio, pero que Nacional lo conquistó. «Mi familia es toda de Nacional, pero mi abuelo me hizo hincha de Danubio. De los grandes me gustaba más Nacional, por mi familia. Después que jugué en Nacional, me hice fanático».
Sobre Hugo De León, su maestro, es contundente: «Un crack. Es mi padre futbolístico. Me enseñó todo en Nacional. Me enseñó lo que era importante dentro del club, no solo en la cancha: la política, todos los sectores del club, cómo se juegan determinados partidos».
La selección: Bielsa, Forlán y el Mundial 2026
Lembo analiza el proceso de Bielsa con honestidad: «Me parecía una buena opción cuando llegó, un revulsivo. El proceso empieza bien, con aquellos partidos que le ganamos a Argentina en La Bombonera y a Brasil en el Centenario. Después nos dimos cuenta de que lo nuestro es así: somos buenos marcando, saliendo con garra y velocidad. Nunca fuimos mejores que los brasileños técnicamente, ni que los argentinos».
Sobre el Mundial, admite cierta decepción: «Esperaba que pudiera hacer un mejor Mundial, principalmente porque la serie era bastante accesible, excepto España. Me tenía fe para cruzarnos con Argentina. Hubiera sido otra cosa».
Y sobre Diego Forlán, el nuevo seleccionador, tiene fe: «En ese puesto tiene poco tiempo para trabajar, es más seleccionador que entrenador. Creo que Diego le puede dar identidad a la selección. Fue un pionero en la profesionalidad, un ejemplo desde todos lados. Tiene el respeto de todos».
El mal momento de Nacional: «El fútbol es un estado de ánimo»
Lembo diagnostica la crisis tricolor: «Es multifactorial. El equipo está con una autoestima muy baja, con falta de confianza. El fútbol es un estado de ánimo. No debe estar fácil jugar hoy en día en el Parque Central y saber que al primer error la gente está rabiosa. Y con razón».
Su nueva vida: análisis, streaming y menos estrés
Hoy Lembo trabaja como comentarista deportivo en Disney+ y en el streaming de Fix, además de consultor en Team Sport Media. «Cada vez me gusta más. Me costó comunicarlo, las cámaras complican. Pero el análisis ya era parte de lo mío, como gerente deportivo y como jugador».
Sobre su salud, es realista: «No tiene cura. Está dormido. No me come la cabeza para nada. Vivo el día a día, disfruto». Y destaca la calidad de la medicina uruguaya: «Estamos a la vanguardia. Me atendió Pablo Muxí, uno de los mejores hematólogos del país. La infraestructura es muy buena».
Su vínculo con sus tres hijos sigue intacto: «Siempre tuve un vínculo increíble con ellos. Capaz que me cambió en el sentido de disfrutarlos más, dedicarles más tiempo, cuando antes le dedicaba más tiempo a mi profesión».
Lembo resume su filosofía actual: «Hoy me lo tomo totalmente diferente. Trato de estresarme lo menos posible, de no amargarme y complicarme lo menos posible. Me di cuenta de que no soy el centro de nada».
Preguntas frecuentes sobre Alejandro Lembo
¿Qué enfermedad padeció Alejandro Lembo?
Alejandro Lembo fue diagnosticado con mieloma múltiple, un tipo de cáncer de sangre que afecta la médula ósea, en julio de 2024. En marzo de 2025 recibió un trasplante de médula y hoy la enfermedad está «dormida», aunque requiere medicación diaria de por vida.
¿Cómo está la salud de Alejandro Lembo hoy?
Según el propio Lembo, la enfermedad no tiene cura pero está controlada. Se realiza exámenes mensuales y toma un medicamento diario. Asegura que vive el día a día y que no le «come la cabeza».
¿Qué equipos defendió Alejandro Lembo?
Lembo jugó en Bella Vista (1996-1999), Nacional (2000-2003), Betis de España (2003-2008), Aris Salónica de Grecia (2008-2010) y Belgrano de Córdoba (2010-2011). Con la selección uruguaya disputó la Copa América 1999 y el Mundial 2002.
¿Qué hace actualmente Alejandro Lembo?
Lembo trabaja como comentarista deportivo en Disney+ y en el streaming de Fix, además de consultor y asesor deportivo en Team Sport Media. También tiene el curso de entrenador hecho, aunque confiesa que nunca le gustó dirigir.