Keiko Fujimori presidenta de Perú tras tres derrotas
Keiko Fujimori alcanzó la presidencia de Perú en su cuarto intento, derrotando al candidato de izquierda Roberto Sánchez. La hija de Alberto Fujimori llega al poder con una promesa de mano dura contra el crimen y defensa de la economía de mercado, en una nación que combina un vértigo institucional alarmante con un desempeño macroeconómico envidiable. Para los uruguayos, acostumbrados a la solidez institucional, el caso peruano es una rareza analítica: demuestra que las reglas claras y el libre mercado pueden flotar incluso cuando la política se hunde en el caos.
¿Cómo cambió el rumbo Keiko Fujimori tras tres derrotas?
La perseverancia de Fujimori tiene pocos precedentes en la región. Su camino comenzó en 2011, cuando perdió ante Ollanta Humala, un exmilitar que había intentado un golpe de Estado. En 2016 cayó frente al economista y empresario Pedro Pablo Kuczynski. En 2021, la derrota fue por un margen mínimo ante Pedro Castillo, un maestro rural de izquierda cuyo gobierno caótico duró apenas un año y cuatro meses, terminando en prisión tras intentar disolver el Congreso.
Esta vez, la fórmula funcionó. Su rival, Roberto Sánchez, se presentó como heredero de Castillo, llegó a usar su característico sombrero y prometió indultarlo. Consciente de que la izquierda pura no le alcanzaba, Sánchez intentó migrar hacia el centro en la recta final, pero el electorado no se lo permitió. Tras la derrota, Sánchez anunció que no reconocerá el gobierno de Fujimori y busca impugnar el voto de peruanos en el exterior, un recurso habitual de la izquierda latinoamericana cuando las urnas no acompañan.
¿Qué propone la nueva presidenta sobre seguridad y economía?
Perú está arrinconado por la criminalidad. Las cifras oficiales reportaron 2.400 homicidios el año pasado, un promedio de 200 mensuales, y los casos de extorsión se multiplican. Frente a esto, Fujimori propone una agenda de orden: deportar a migrantes en situación irregular, instaurar jueces sin rostro para proteger a los magistrados que procesen criminales de alto riesgo y construir cuatro penales más un megapenal de alta peligrosidad, inspirado en el modelo salvadoreño del Cecot.
Nuestra misión es clara: recuperar el orden. Toda nuestra energía estará centrada en lo que sabemos hacer: mano dura contra el crimen.
En lo económico, su brújula apunta a la apertura. Busca sumar a Perú a la ola de gobiernos de derecha en América Latina, acercarse a Estados Unidos y reforzar una economía de mercado centrada en la inversión extranjera. Es una visión pragmática que resuena fuerte en los mercados. Como ella misma insiste en sus discursos:
La pobreza no se reduce con discurso, se reduce con empleo.
¿Cómo afecta la inestabilidad política a la economía peruana?
El poder en Lima es un asiento efímero. En febrero de este año, el Congreso destituyó al presidente José Jerí por ocultar reuniones con empresarios chinos bajo investigación. Lo reemplazó el congresista José María Balcázar, de 83 años, quien estará al mando hasta el fin del proceso electoral. La salida de Jerí ocurrió apenas cuatro meses después de que el Congreso destituyera a Dina Boluarte por permanente incapacidad moral, en medio del aumento de la delincuencia y el desplome de su popularidad. Boluarte había asumido en 2022, tras la captura de su antecesor, Castillo.
Estos episodios son eslabones de una cadena de turbulencias donde casi todos los expresidentes vivos tienen problemas con la justicia. Alejandro Toledo fue condenado a 20 años por sobornos; Ollanta Humala fue hallado culpable de lavar fondos de Odebrecht; Pedro Pablo Kuczynski pasó tres años bajo arresto domiciliario; y Alan García se suicidó en 2019 antes de ser detenido. Alberto Fujimori, padre de la presidenta electa, pasó más de una década preso por violaciones a los derechos humanos y corrupción, antes de un polémico indulto en 2023. Falleció en septiembre de 2024.
Sin embargo, la paradoja es total. A pesar del vértigo institucional, Perú se mantiene como una de las economías de mejor desempeño de la región. La moneda es estable, la inflación es de las más bajas y el crecimiento no se detiene. Los analistas atribuyen este milagro a la independencia del Banco Central y a la extraordinaria gestión de su presidente, Julio Velarde. Es la prueba irrefutable de que la institucionalidad económica puede salvar a un país de sus propios políticos.
¿Podrá Keiko Fujimori gobernar con un Congreso dividido?
Gobernar no será sencillo. Perú recupera su Congreso bicameral después de 32 años. Fuerza Popular, el partido de Fujimori, cuenta con 20 de 60 senadores y 41 de 130 diputados. No tiene mayoría absoluta, pero se trata de una bancada disciplinada y con capacidad de sellar alianzas con otras fuerzas de derecha, un factor clave para la gobernabilidad.
Keiko carga con la herencia de su padre, recordado por derrotar a Sendero Luminoso y ordenar la economía, pero también por su autoritarismo. Nacida en 1975 y primogénita de cuatro hermanos, asumió inesperadamente el rol de primera dama tras la separación de sus padres. Estudió Administración de Empresas en Estados Unidos y regresó a Lima para dedicarse a la política, obteniendo su primer cargo como congresista en 2006. En 2022 se separó de Mark Vito, un empresario estadounidense con quien estuvo casada 18 años y tuvo dos hijas. Vito, de bajo perfil durante el matrimonio, sorprendió tras la ruptura convertirse en una figura de la televisión peruana y TikTok.
El éxito de su gestión dependerá de su habilidad para separar el orden de la represión, y la apertura económica del favoritismo. Desde Montevideo, observamos con atención. Uruguay presume de su institucionalidad, y con razón. Pero siempre es útil mirar cómo el libre mercado y la disciplina fiscal logran imponerse incluso en los escenarios más adversos.
¿Quién es Roberto Sánchez en la política peruana?
Roberto Sánchez fue ministro de Comercio Exterior y Turismo de Pedro Castillo. Se presentó como su heredero político, prometiendo indultarlo, aunque intentó moderar su discurso hacia el centro en la segunda vuelta. Tras su derrota, ha cuestionado los resultados y se negó a reconocer a Fujimori.
¿Por qué Perú mantiene su estabilidad económica a pesar de la crisis política?
La estabilidad macroeconómica de Perú se debe principalmente a la autonomía de su Banco Central y a la gestión de su presidente, Julio Velarde. A pesar de la rotación constante de presidentes, las reglas del juego para los mercados y la política monetaria se han mantenido intactas, protegiendo la moneda y controlando la inflación.
