Juan Esmoris: “Cuando soy periodista, sigo siendo de Nacional, pero soy más hincha mío”
El periodista deportivo de 30 años, hijo del actor y humorista Jorge Esmoris, habló con La Voz de Montevideo sobre su carrera, su pasión por el básquetbol, la confesión pública de su hinchaje por Nacional y su visión crítica del fútbol uruguayo.
Juan Esmoris tiene voz propia. No es poca cosa si se considera la sombra enorme de su padre, Jorge Esmoris, líder histórico de la Antimurga BCG, actor que encarnó a José Artigas y cada tanto aparece como “presidenciable” en el imaginario popular. Pero Juan, a sus 30 años, construyó su propio camino en la comunicación deportiva, con un estilo moderno, descontracturado y cada vez más reconocido.
Hoy integra el equipo de Tuya y mía en El Espectador Deportes, relata partidos de fútbol de segundo orden en la misma emisora y es la voz oficial del Antel Arena cuando juega la selección uruguaya de básquetbol. Un recorrido que empezó a los 12 años, cuando en un taller vocacional del colegio se dibujó a sí mismo con un micrófono detrás de las mesas de SportsCenter.
Una infancia entre arte y deporte en La Blanqueada
“Nací prácticamente arriba de una bañadera”, dice Juan entre risas, recordando sus primeros meses de vida dando vueltas con la BCG por los tablados. Pero su infancia en La Blanqueada tuvo tanto de arte como de deporte: partidos en la vereda con amigos, su padre levantándoles centros entre dos árboles que usaban como arco, y una fascinación temprana por Ronaldo Nazário, el 9 brasileño del Mundial 2002.
“Me llegué a cortar el pelo como él, me dejé el cerquillito de Ronaldo porque me encantaba parecerme a él”, confiesa. El básquetbol llegó después, de la mano de Kobe Bryant: “Me enamoré de Kobe y Kobe me hizo enamorarme del básquetbol. Empecé a jugar en Tabaré y ahí me empecé a enganchar”.
Su padre, confiesa, fue clave en esa pasión deportiva. “Es muy futbolero y muy fanático del básquetbol. Tiene una relación amor-odio con el fútbol uruguayo que está preciosa: lo odia, pero lo mira todo el tiempo”.
“Soy más un comunicador que un periodista”
Juan es honesto sobre su rol: “Yo no me considero ni periodista. Para mí, periodista es el tipo que investiga, que expone, que denuncia. Yo no soy así. Soy más un comunicador”. Esa definición explica su estilo: cercano, showman, más preocupado por entretener que por cazar primicias.
“Lo principal, hoy por hoy, es entretener a la gente, que la gente se quede más que por el partido de fútbol, que se quede ahí porque le gusta escucharte a vos”, explica. Y agrega: “Cuando me toca relatar un Juventud de Las Piedras-Cerro, tengo que tratar de que la gente se quede por el relato mío, más que por el partido en sí”.
Esa filosofía la aprendió de Alberto Sonsol, uno de sus referentes junto a Alberto Kesman. “La gente me habla y se queda con el ‘¿qué pasóóó?’, me dicen todo el tiempo. Eso me lo enseñó Sonsol y me lo tatué en el pecho”.
El día que confesó su hinchaje por Nacional
Durante años, el periodismo deportivo uruguayo mantuvo la ficción de la neutralidad. Juan decidió romperla. Fue durante una transmisión de Racing contra Universitario de Salto por la Copa AUF Uruguay, cuando Adrián Mozzone le preguntó de qué cuadro era.
“Venía de hacía tiempo con ganas de decirlo, porque me estaban puteando por manya en el chat de YouTube. Si me están puteando todos por ser hincha de Peñarol, ¿no es el mejor momento para decir que soy de Nacional, me libero de eso y me quedo tranquilo?”, recuerda.
La confesión fue bien recibida, incluso por hinchas de Peñarol. “Me decían: ‘Vamo’ arriba, te banco, por lo menos decís de qué cuadro sos’”. Pero también tuvo costos: “En el clásico me putearon todos los hinchas de Nacional, porque tuve una opinión muy extremista de decir que Nacional era el peor de la historia. Cuando ganó Nacional después, imaginate la catarata de puteadas”.
Sin embargo, Juan no se arrepiente: “Yo no voy a mentir. No dejé de ser hincha de Nacional. Cuando soy periodista, sigo siendo hincha de Nacional, pero soy más hincha mío”. Y admite: “Si Peñarol está jugando a nivel internacional, me sirve que avance, porque son más partidos. Ahí es cuando pasás a ser más hincha tuyo”.
El básquetbol como pasión y el Antel Arena como vidriera
Juan disfruta más relatando básquetbol que fútbol, y explica por qué: “El básquet es mucho más dinámico. ¿Cuál es la alegría del fútbol? El gol. En el básquet hay muchos puntos, es más fácil que pegue un grito. El contexto del básquet, para mí, es más divertido”.
Su rol como locutor oficial del Antel Arena surgió casi de casualidad. “Me postulé para ser animador de una cancha, nada que ver. Era una empresa brasileña y cuando me están escuchando me dicen: ‘¿Y de locutor no te animás?’. Tenía que ser todo en dos idiomas, en español y en inglés. Lo pensé un instante y dije: ‘Sí, dale, vamos’”.
Desde entonces, es la voz que anuncia a los jugadores de la selección uruguaya en el estadio más moderno del país, un reconocimiento que valora especialmente: “Eso lo vi de chico en la NBA. A mí me encantaba escuchar al locutor del arena: ‘¡Koooobe Bryaaaaant!’. Acá en Uruguay no se hacía eso, y un día terminé haciéndolo yo”.
La difícil realidad económica del periodismo deportivo
Juan es claro sobre las dificultades económicas de su profesión: “La gente piensa que somos millonarios. Hay periodistas que ganan muy bien, pero el 80% de los periodistas deportivos de este país se cobra muy poco. El periodista deportivo arranca pagando para trabajar, básicamente trabajás gratis”.
Él mismo reconoce que vive bien gracias a que aún vive con su padre: “Si yo tuviera que alquilar, hablando mal y pronto, estaría con los huevos en la garganta todos los meses”. Y recuerda los inicios: “Cuando tenés 17 o 18 años, ¿qué tenés que hacer? ¿Salir a golpear puertas por la calle Galicia, a todos los lugares de repuestos, con cara de púber? Es muy bravo, y eso desmotiva”.
Su padre, confiesa, fue pesimista sobre su futuro en el rubro: “Él es negativo, es pesimista. Capaz que por algún lado vio que el tema plata es bravo. Y ahí vamos”.
La visión sobre el fútbol uruguayo y las SAD
Juan no es optimista sobre el presente del fútbol local: “Lo veo mal, mal, mal. Los veo mal a los grandes, lo veo mal desde lo internacional”. Pero reconoce que la competencia se está emparejando, y ve con buenos ojos el avance de las sociedades anónimas deportivas (SAD).
“Yo no sé si la respuesta fuera la SAD. Creo que sí, para la tranquilidad del jugador. Hay SADs y SADs. Deportivo Maldonado es una SAD que se sostiene hace muchos años, están laburando con lo justo y necesario, pero es una tranquilidad para el jugador porque cobran al día”.
Y agrega: “Se está emparejando a nivel de competitividad, pero están dejando en evidencia a los cuadros de toda la vida, a los cuadros de barrio que no han hecho esa transición. Hoy Danubio no puede tener aquella escuelita de formativas, porque hoy viene un chico y se va a Boston River, porque tiene más comodidades”.
Sobre Diego Forlán como futuro técnico de la selección, Juan es optimista: “No era mi técnico, pero sí. Tengo a Scaloni y a De la Fuente como ejemplo de tipos que no tenían experiencia previa y son los últimos campeones del mundo. Este es un plantel muy mimoso, y capaz que le viene bien tener a un exjugador al frente, con lo que ha significado Forlán”.
El robo del celular: un clásico uruguayo
Juan cuenta una anécdota que lo retrata: le robaron el celular mientras relataba un partido de básquetbol en la cancha de Larre Borges. Consiguió las imágenes de las cámaras, fue a la comisaría a hacer la denuncia, y el policía le dijo: “No me lo lee”.
“Y terminó la historia. Fin. Más Uruguay, imposible”, resume entre risas. “Hice un descargo en Twitter y me putearon diciéndome que yo era un pelotudo, que me había regalado”.
El futuro: entre el deporte y el humor
Juan tiene un sueño pendiente: “Me gustaría hacer algo de entretenimiento, fuera de lo deportivo. Me gusta mucho el humor. Es más, yo creo que sería mejor haciendo eso que haciendo lo que hago”.
Por ahora, el periodismo deportivo lo tiene ocupado, pero no descarta explorar otros caminos: “No digo dejando el periodismo deportivo, pero incursionando en eso. Siento que sería mucho mejor”.
¿Es feliz? “Sí. La mayor parte del tiempo sí, si eso es la felicidad”.
Preguntas frecuentes sobre Juan Esmoris
¿Quién es Juan Esmoris?
Juan Esmoris es un periodista deportivo uruguayo de 30 años, hijo del actor y humorista Jorge Esmoris. Trabaja en El Espectador Deportes, relata partidos de fútbol y básquetbol, y es la voz oficial del Antel Arena para los partidos de la selección uruguaya.
¿De qué cuadro es hincha Juan Esmoris?
Juan Esmoris es hincha de Nacional en fútbol y de Tabaré en básquetbol. Lo confesó públicamente en 2024 durante una transmisión, rompiendo con la tradición de neutralidad del periodismo deportivo uruguayo.
¿Por qué Juan Esmoris prefiere relatar básquetbol antes que fútbol?
Porque considera que el básquetbol es más dinámico y ofrece más oportunidades para el show y el espectáculo que el fútbol, especialmente en partidos de bajo nivel donde abundan los laterales y faltan emociones.
¿Qué opina Juan Esmoris sobre las SAD en el fútbol uruguayo?
Juan Esmoris ve con buenos ojos la llegada de las sociedades anónimas deportivas, ya que brindan mayor tranquilidad económica a los jugadores y emparejan la competencia, aunque reconoce que hay SADs de distinta calidad.