Gardel: la prueba que confirma su nacimiento en Uruguay y sacude a Argentina
El 2026 quedará marcado en la historia de la disputa por la identidad de Carlos Gardel. La Comisión Gardel Rioplatense, integrada por investigadores de ambos lados del Río de la Plata, presentó en enero un documento que podría cambiar definitivamente la narrativa sobre el origen del Zorzal Criollo: un registro consular de 1920 en el que el propio Gardel se declaró uruguayo, nacido el 11 de diciembre de 1887 en Tacuarembó, ante el Consulado de Uruguay en Buenos Aires.
El hallazgo no es menor. Y sus efectos ya se sienten en el plano institucional. El pasado 17 de setiembre, la Cámara de Diputados dio media sanción a un proyecto de ley que busca instituir el 11 de diciembre como el Día del Natalicio de Carlos Gardel. Un respaldo político de peso a la tesis uruguaya que, según Gustavo Colman, investigador de la Comisión, tiene el camino allanado en el Senado: “Ya tenemos la confirmación de que el Senado la va a aprobar”, asegura.
Del otro lado del charco, la iniciativa generó ruido. Walter Santoro, presidente de la Fundación Internacional Carlos Gardel, cuestionó la validez del documento como prueba concluyente. Para Santoro, “no corresponde transformar automáticamente su contenido en una conclusión histórica definitiva”. Pero la discusión, como suele pasar con Gardel, va mucho más allá de una partida de nacimiento.
¿Qué hay detrás de la disputa por la identidad de Gardel?
La pelea por el origen del cantor es, en el fondo, una pelea por un patrimonio millonario. Santoro administra actualmente los derechos sobre más de 5.000 piezas vinculadas a Gardel, que le fueron cedidas en 2018 por descendientes de quienes heredaron esos bienes a través del testamento de Berthe Gardes, la mujer que la corriente francesista reconoce como madre del artista.
Según Colman, la confirmación del nacimiento uruguayo de Gardel dejaría al descubierto una “maniobra fraudulenta” en torno a su identidad y pondría en jaque el patrimonio que Santoro administra. “Están detrás de los derechos de marca. Quieren registrarlo en el Ministerio de Industria”, sostiene el investigador, que ve en la postura de la Fundación Argentina una defensa de intereses económicos más que históricos.
La Comisión Gardel Rioplatense, además, prepara una nueva prueba que apunta al corazón de la teoría francesista: que Carlos Gardel y Charles Romuald Gardes, el niño nacido en Toulouse en 1890, fueron en realidad dos personas completamente distintas.
El registro consular de 1920: ¿una prueba contundente?
El documento hallado por la Comisión no es una simple hoja suelta. Colman relata que el Archivo Histórico Diplomático del Ministerio de Relaciones Exteriores lo invitó a revisar el decreto y se encontró con un libro de unas 1.000 páginas que reunía otras 999 manifestaciones de personas que se registraban como ciudadanos uruguayos. La inscripción de Gardel, en el folio 907, estaba integrada a esa secuencia documental, rodeada de otros expedientes de personas que, según Colman, “todas murieron con el nombre con el que estaban registradas”.
El investigador defiende la contundencia del hallazgo: “Él la acusó en los más de 150 actos personalísimos que son documentos con los cuales él viajó, compró autos, firmó contrato con la Paramount. Podía perfectamente haber dicho que era francés y podía haber citado a su madre de crianza, que es Berthe Gardes, la francesa. Sin embargo, ni la nombró”.
La Fundación Internacional Carlos Gardel, en cambio, sostiene que el documento “existe, es auténtico y se conoce desde hace décadas”, pero que “establecer una conclusión histórica a partir de un documento aislado implica una lectura incompleta”. Colman rechaza esa versión y asegura que la referencia previa, atribuida a Erasmo Silva Cabrera (Avlis), hablaba de una hoja suelta o formulario, no de un libro de registro completo.
¿Gardel y Charles Gardes fueron la misma persona?
La teoría francesista sostiene que Gardel nació como Charles Romuald Gardes el 11 de diciembre de 1890 en Toulouse, hijo de Berthe Gardes, y que llegó a Buenos Aires de niño, castellanizando su nombre con el tiempo. Los documentos clave de esta versión son la partida de nacimiento francesa y el testamento del cantor, que lo identifica como nacido en Toulouse e hijo de Berthe.
La Comisión Gardel Rioplatense, en cambio, sostiene que Gardel y Charles fueron dos personas distintas que incluso convivieron parte de su juventud. “Tuvieron en ciertos momentos una crianza compartida, porque andaban de conventillo en conventillo, en una situación difícil para la mujer de la época. Yo rescato la figura de Berthe Gardes, pero ni por asomo es la madre biológica [de Gardel]”, explica Colman.
¿Qué nueva prueba prepara la Comisión Gardel Rioplatense?
Ante la imposibilidad de realizar una prueba de ADN sobre los restos de Gardel en el Cementerio de la Chacarita, la Comisión apuesta a la biometría. “Hoy, en el siglo XXI avanzado, uno de los mecanismos que existen y que, de alguna manera, sustituyen el ADN, es la biometría”, señala Colman.
Los resultados del estudio biométrico se presentarán en octubre, y Colman adelanta que serían contundentes: “Sobre esto están trabajando y ya podemos asegurar que estamos hablando de dos personas completamente distintas”.
Además, la Comisión espera desde Medellín una partida con los datos del pasaporte que Gardel llevaba al momento de morir. Ese pasaporte, hallado parcialmente quemado tras el accidente aéreo de 1935, identificaba al cantor como Carlos Gardel, argentino naturalizado y nacido en Tacuarembó el 11 de diciembre de 1887. “Estamos esperando una partida de Medellín con los datos del pasaporte, que también se ha ocultado, y el apoderado de Gardel hizo que no trascendiera esa información. Ahí interviene el arzobispo de Medellín y el Parlamento”, agrega.
La maniobra detrás de la herencia de Gardel
La investigación de la Comisión, basada en el trabajo de la argentina Martina Iñíguez, sostiene que Charles Romuald Gardes no desapareció ni se convirtió en Gardel, sino que continuó su vida bajo otra identidad: Carlos Vacca. Vacca era ahijado de Berthe Gardes y, tras su muerte, logró acreditar un vínculo sanguíneo para intervenir en su sucesión, e incluso reclamó parte de la herencia del propio Gardel.
La tesis de Colman es que, al identificar a Gardel como Charles Romuald Gardes, Berthe quedaba vinculada al cantor como su madre y podía acceder a sus bienes. En esa operación habrían participado Vacca y Armando Defino, amigo, apoderado y albacea de Gardel. “Esas dos personas convivieron y, en el momento del accidente, el apoderado de Gardel y el propio Carlos Vacca hicieron una maniobra que se ha sostenido durante 90 años”, expone.
La cadena patrimonial que nació de esa sucesión llega hasta la actualidad: Berthe designó a Defino como heredero, luego los derechos pasaron a Adela Blasco, después a Nuria Eulalia de Fortuny de Cortada, y en 2018, sus hijas los transfirieron gratuitamente a Walter Santoro.
Para Colman, la maniobra podría tener consecuencias incluso fiscales: “Porque eso es un gran engaño al fisco. Date cuenta de que la Paramount le pagó a una persona que no era la que correspondía: se lo pagó a un tercero. Entonces, bueno, eso no es para nuestra comisión un asunto de interés, pero sí queremos que salga a la luz”.
¿Qué significa el Día del Natalicio de Gardel para Uruguay?
Para Colman, la ley que busca celebrar el 11 de diciembre como Día del Natalicio de Carlos Gardel tiene un enorme valor simbólico. “La ley nos permite cerrar un ciclo de vida”, afirma, al entender que la oficialización de esa fecha permitiría terminar de separar la identidad del cantor de la de Charles Romuald Gardes.
La Fundación Internacional Carlos Gardel, en cambio, cuestiona el nombre elegido para la conmemoración: “En Argentina, esa misma fecha celebra el Día Nacional del Tango, en reconocimiento a los nacimientos de Gardel y Julio de Caro. La diferencia es significativa: aquí no se celebra solamente una fecha de nacimiento, sino algo mucho más amplio: el tango, su legado, y una parte fundamental de nuestra identidad cultural”.
La discusión, mientras tanto, se trasladará a Buenos Aires. El 13 de octubre, en la Embajada de Uruguay en Argentina, se realizará un encuentro con personalidades argentinas para poner sobre la mesa el debate. Antes, el 9 y 10 de octubre, las “Jornadas Gardelianas” revelarán los nuevos descubrimientos de la Comisión.
¿Por qué Gardel es uruguayo y argentino a la vez?
Colman entiende que reivindicar la documentación que identifica a Gardel como uruguayo no supone desconocer su vínculo con Argentina. Por el contrario, ambas dimensiones son inseparables: “Date cuenta que estamos reivindicando esto porque para que Gardel sea argentino, precisás que sea uruguayo. No hay otra manera. Y el Gardel uruguayo precisa el Gardel argentino, porque sin esa carrera, él podría haber sido un artista más de los muchos que tenemos y que no tuvieron proyección internacional. Porque nuestro París es Buenos Aires”.
La historia de Gardel, como la del tango mismo, es una historia de dos orillas. Y la verdad, cuando finalmente aparezca, seguramente también lo sea.