Gabriel Rolón: Por qué los sueños no están para cumplirse
El reconocido psicólogo argentino Gabriel Rolón ofreció una reflexión provocadora sobre la naturaleza de los sueños y su función en nuestras vidas durante su columna en el programa Perros de la Calle. Su análisis, que desafía la narrativa convencional del "sueño americano", resuena particularmente en una sociedad uruguaya que valora tanto el pragmatismo como la ambición personal.
La diferencia clave: complicado versus imposible
Ante la consulta de una oyente que dudaba de sus capacidades para alcanzar sus objetivos, Rolón estableció una distinción fundamental: "Lo primero es diferenciar lo complicado de lo imposible". Esta diferenciación no busca desalentar, sino situar a las personas en un terreno realista de posibilidades.
El ejemplo que utilizó es contundente: "Si yo quiero ser primer bailarín del Teatro Colón a mi edad y sin haber bailado nunca, es imposible. Sería complicado si lo decido a los 6 años".
El éxito versus la pasión
Rolón identificó un problema común en nuestra cultura orientada al rendimiento: confundir el sueño con el éxito asociado a él. "Si un hombre de más de 50 años quiere jugar al fútbol, puede hacerlo. Ahora, si lo que querés es ser el 10 de la selección, es otra cosa", explicó.
Esta distinción es crucial en un país como Uruguay, donde el fútbol trasciende lo deportivo para convertirse en pasión nacional, pero donde también se valora el equilibrio entre aspiraciones y realidad.
Los sueños como motor vital
Para el psicólogo, los sueños cumplen una función existencial más profunda que su mera concreción. Los define como un motor de rescate en un mundo complejo: "A veces las ilusiones y los sueños están para justificar la vida, que no es un lugar demasiado bello".
Esta perspectiva adquiere particular relevancia en el contexto uruguayo, donde la calidad de vida y el bienestar emocional son valores centrales en la construcción de una sociedad próspera.
La paradoja del cumplimiento
Citando al recordado humorista uruguayo Wimpy, Rolón enfatizó: "No hay que confundir un sueño con un pagaré". Su tesis central es revolucionaria: los sueños no están diseñados para cumplirse, sino para movilizarnos.
"El que no tiene sueños se detiene, así como el que los cumple todos", advirtió. En su libro "La Felicidad", relata el caso de un paciente que, al creer haber logrado todo, dejó de desear y posteriormente perdió todo lo que tenía.
Una filosofía de vida pragmática
La propuesta de Rolón se alinea con una mentalidad liberal que valora la iniciativa individual sin caer en ilusiones irrealistas. En un Uruguay que se enorgullece de su pragmatismo y su capacidad de adaptación, esta perspectiva ofrece un marco conceptual valioso para navegar las ambiciones personales sin perder el contacto con la realidad.
Los sueños, según esta visión, son el combustible del progreso personal, no su destino final. Una filosofía que resuena en una sociedad que ha aprendido a valorar el proceso tanto como el resultado.