Luque en el juicio por Maradona: "Solo Diego me defendería"
El neurocirujano imputado volvió a declarar ante el tribunal de San Isidro y desplegó una defensa enérgica. Negó la existencia de edema, pidió perdón a Jana Maradona y apeló a la figura del Diez como su único testigo veraz.
El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona sigue exponiendo las fisuras de un sistema médico y judicial que, visto desde esta orilla, resulta difícil de comprender. El neurocirujano Leopoldo Luque, uno de los imputados por presunta responsabilidad en el deceso del astro, volvió a declarar este martes ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N°7 de San Isidro. Su estrategia fue clara: autodefensa sin concesiones.
Luque comenzó a declarar poco antes de las 11, ante los jueces Alberto Gaig, Pablo Rolón y Alberto Ortolani. "Quería agradecer la posibilidad de volver a declarar. Para mí es muy importante poder defenderme", dijo en tono firme. Y pronto fue al nudo del asunto: la externación de Maradona de la Clínica Olivos, a principios de noviembre de 2020, tras la operación por un hematoma subdural.
Un paciente lúcido que quería irse a su casa
"El señor Maradona estaba lúcido al momento del alta, lúcido y orientado. Era el mismo Maradona que plantó a Putin, al Papa, con esa impronta. Se quería ir a su casa, eso quedó muy claro. No hacía falta preguntarle", sostuvo Luque.
La aclaración no fue casual. En la audiencia anterior, Jana Maradona, una de las hijas del Diez, declaró que las autoridades de la Clínica Olivos recomendaban un traslado a un centro de tercer nivel. Según Jana, el director Pablo Dimitroff planteó dos caminos y Luque pidió una reunión privada. "Nos dijo que esa opción era demencial, que mi papá no iba a querer, que teníamos una sola bala y que había que usarla bien", relató la joven. Añadió que Luque aseguró que la internación domiciliaria sería "seria" y con control las 24 horas.
Hoy, Luque contraatacó: "No hacía falta preguntarle nada a Diego. Tuve charlas previas a su internación. Yo intentaba ayudarlo. Le pregunté no una, sino mil veces si quería ir a un lugar para que lo ayudaran. Quería irse a su casa, haciendo uso de su derecho. Me gustaría que los pacientes hicieran lo que uno les dice".
En un sistema donde la autonomía del paciente debería ser sagrada, el argumento de Luque tiene peso. "Yo no prohibí un centro de tercer nivel. Fui la persona que más contacto tuvo con el paciente y que más quiso ayudarlo. Es fácil dirigirse hacia mí. Quedó bien en claro que me ajusté a un ambiente: la obra social, la familia, un entorno. Yo me ocupé de mi función de neurocirujano", añadió.
Perdón a Jana y una apelación final a Diego
Antes de que Luque comenzara a declarar, Jana se retiró de la sala. No escuchó el pedido de disculpas que el médico le hizo por chats despectivos que circularon en audiencias previas. "Le pido perdón a Jana. En absoluto pienso que tiene un problema mental", dijo Luque.
Luego marcó distancia con su rol profesional: "No soy ni psicólogo, no soy psiquiatra. Soy neurocirujano. Nos ocupamos de cosas muy puntales. No tenemos un manejo global del paciente".
Pero fue en el cierre donde Luque desplegó su carta más fuerte, apelando a la única voz que ya no puede responder. "Todas las balas vienen a mí. Es facilísimo. Porque me saqué una foto, porque llegué en moto. El único que diría la verdad y me defendería acá es Diego", afirmó con énfasis.
La negativa del edema, el eje técnico
En el plano médico, Luque fue categórico: negó que Maradona haya tenido edemas. "Tiene que haber edema para que tenga sentido la acusación, tiene que haber edema para decir que lo descuidamos, tiene que haber edema para que digan que lo vieron el 18 hinchado y por eso llegó al 25 así. Tiene que haber edema, por eso intentan sostenerla. Es importantísimo", sostuvo.
Y explicó: "Si no hay edema no hay paciente que se dejó solo, que se abandonó, que se descuidó. Por eso Oneto insistía al testigo Casinelli con que diga si hizo o no el signo de Godet, que es importante para saber si tenía edema".
Luque también reprodujo fragmentos de la filmación de la autopsia y respondió preguntas de su abogado Francisco Oneto. Aseguró que nunca le prohibió estudios a Maradona: "Yo no le prohibía nada a nadie. Había que bancarlo, era difícil, perdón a la memoria de Diego".
Cuando intentó hablar de la agonía que, según testigos, sufrió Maradona, Oneto lo interrumpió. "Deja este tema para la junta médica", le recomendó. Lo mismo ocurrió cuando quiso referirse a los "coágulos". Luque agradeció a los jueces y dio por terminada su declaración.
Como me defiendo de todo, no me voy a quedar callado", había dicho antes. El juicio continúa y las contradicciones del caso siguen poniendo en evidencia las fallas de un entramado que, trágicamente, no logró cuidar a quien más lo necesitaba.