Gabriel Rolón: Los sueños no están para cumplirse
El reconocido psicólogo argentino Gabriel Rolón abordó esta semana en su columna de "Perros de la Calle" una pregunta que todos nos hacemos alguna vez: ¿vale la pena arriesgarse a perseguir un sueño o es mejor quedarse en la zona de confort para evitar el fracaso?
La consulta llegó de una oyente que dudaba sobre si tenía lo necesario para cumplir con su sueño. Rolón, con su característico estilo directo, estableció una distinción fundamental: "Lo primero es diferenciar lo complicado de lo imposible".
La línea entre lo posible y lo imposible
Para el especialista, esta diferenciación no busca desanimar, sino situar a la persona en un terreno realista de posibilidades. "Si yo quiero ser primer bailarín del Teatro Colón a mi edad y sin haber bailado nunca, es imposible", ejemplificó con claridad.
"Sería complicado si lo decido a los 6 años. Va a ser complicado ser el primer bailarín, pero es posible. Y en ese caso, vale la pena esforzarse", agregó, marcando la diferencia entre ambición realista y fantasía.
Sueños versus éxito
Rolón también señaló que muchas veces confundimos el sueño genuino con el éxito asociado a él. "Si un hombre de más de 50 años quiere jugar al fútbol, puede hacerlo. Ahora, si lo que querés es ser el 10 de la selección, es otra cosa".
La clave, según el psicólogo, está en evaluar si nuestras inhibiciones son más fuertes que nuestro sueño. "Si tu sueño es más fuerte que tus inhibiciones, a lo mejor hay una chance".
Los sueños como motor vital
Para Rolón, los sueños cumplen una función esencial más allá de su concreción. "A veces las ilusiones y los sueños están para justificar la vida, que no es un lugar demasiado bello", reflexionó.
"Es un lugar donde la gente se muere, donde hay guerras, injusticias, donde hay pibes que tienen hambre. La vida es un lugar muy complejo y a veces los sueños están ahí para rescatarte y para movilizar el deseo".
La paradoja del cumplimiento
Citando al recordado humorista uruguayo Wimpy, Rolón enfatizó: "No hay que confundir un sueño con un pagaré". Y fue categórico: "Un sueño no está para cumplirse".
Según su visión, el valor de soñar reside en el movimiento que genera y en las decisiones que tomamos en el camino. "Los sueños no son una línea recta, sino un recorrido lleno de encrucijadas donde uno elige hacia dónde doblar".
El psicólogo advierte sobre los peligros de cumplir todos los sueños: "El que no tiene sueños se detiene, así como el que los cumple todos. Si un sueño se cumple, es maravilloso, pero inmediatamente hay que armar otro para no quedar 'melancolizado'".
En definitiva, Rolón nos recuerda que nadie lo tiene todo, nadie lo tendrá jamás. Y quizás en esa incompletud eterna reside la belleza de seguir soñando.