Alejandro Roemmers: el poeta millonario que encontró en la poesía su salvación
Alejandro Roemmers, heredero del imperio farmacéutico Roemmers, es una figura atípica en el mundo de los negocios y la literatura. Poeta, empresario y filántropo, su vida es un testimonio de cómo la creatividad y la espiritualidad pueden coexistir con el éxito financiero. En una entrevista exclusiva con El Observador, Roemmers revela los momentos más oscuros de su vida, la depresión que lo acompañó durante años y cómo la poesía se convirtió en su tabla de salvación.
Un joven entre dos mundos: el negocio y la poesía
Roemmers nació en Buenos Aires, pero a los 15 años su familia se exilió en España debido a la violencia de la guerrilla. Allí, en Madrid, terminó el bachillerato y comenzó la universidad. Aunque su padre le advirtió que no lo mantendría toda la vida, Roemmers decidió estudiar administración de empresas, pero siempre con un pie en la poesía. A los 19 años ganó su primer premio literario, un reconocimiento que lo marcó profundamente.
“Hice un acuerdo interior: me dedicaría 20 años al negocio, de los 25 a los 45, para devolver lo que se me dio y aprender a ganarme la vida”, explica. Pero esa promesa lo llevó a una época de melancolía y depresión. “No estaba viviendo la vida que yo quería”, confiesa.
La poesía como compañera en la depresión
Roemmers describe la poesía como su “gran compañera” durante los años más difíciles. “A los 20 estaba muy depresivo. La poesía me salvó”, afirma. La soledad del exilio y la falta de amigos profundos lo llevaron a refugiarse en la escritura. “La poesía es música con palabras. Es un espacio donde intento ser honesto sin buscar efectos”, dice.
Su obra más conocida, El regreso del Joven Príncipe, publicada en 2008, es un bestseller traducido a más de 30 idiomas. La historia, protagonizada por su alter ego, es un cuento espiritual sobre el aprendizaje de la vida. “Es un homenaje a El Principito de Saint-Exupéry, una continuación espiritual más que argumental”, aclara.
El empresario que humanizó la compañía
Roemmers no solo transformó su vida personal, sino también la empresa familiar. Cuando asumió un rol activo en los laboratorios Roemmers, impulsó un cambio cultural radical. “La empresa tenía un lema: prestigio por calidad. Yo quería algo más abarcativo: conciencia por la vida”, recuerda. Implementó seminarios de desarrollo personal, exposiciones de fotos de los empleados y eventos para las familias. “En Brasil montamos un lugar de arte para los chicos de las favelas. En Bariloche hicimos campañas por el medio ambiente hace 30 años”, detalla.
Su padre, Alberto Roemmers, era un hombre estricto y vertical, pero con el tiempo lograron reconciliarse. “Mi papá me dijo: ‘He comprendido que vos sos un combo; no puedo elegir lo que me gusta y desechar lo que no’. A los 90 años vino a mis presentaciones literarias y se disfrazó de cowboy en mi fiesta de 60 años”, cuenta con emoción.
La espiritualidad sin ascetismo
Roemmers coqueteó con la idea de ser monje, pero pronto entendió que su personalidad no encajaba en el ascetismo. “Dios hizo este mundo maravilloso también para que lo disfrutemos. Me siento una persona espiritual y meditativa, pero no estaría encerrado”, afirma. Su afinidad con el Papa Francisco lo llevó a recibir el Premio San Francesco por su labor filantrópica. En 2016 estrenó Franciscus, una razón para vivir, un musical inspirado en la vida de San Francisco de Asís.
“La religión te ayuda cuando se te va la vida tuya o de personas queridas. Si no creés en nada, es más triste la despedida”, reflexiona. Para él, Dios es amor, una energía que rige el universo. “Sin amor no tendría sentido la vida de ninguno. Es lo único real”, sentencia.
La crítica a la polarización y la política
Roemmers se muestra escéptico sobre la política actual, tanto en Argentina como en el mundo. “Lamento que el clima de época sea el imperio de la ley del más fuerte. La división social es un efecto buscado, tanto como recurso político como del algoritmo”, dice. Rechaza la cultura de la polarización y pide consensos para su país. “Deberíamos lograr políticas comunes de largo plazo. Toda esa falta de confianza y previsibilidad nos hizo mal. No creer solamente en gente carismática y soluciones mágicas”, desea.
Sin ser nacionalista, se siente “totalmente argentino”. “Los argentinos somos gente abierta y recibimos muy bien al extranjero. Somos una patria de acogida”, afirma. Pero también descreé de las fronteras. “Creo en la fraternidad universal. En mi casa de Argentina teníamos la camiseta de River Plate firmada por todos los jugadores, y la de Boca Juniors también. Lo importante es el juego y la pasión, sin necesidad de tomar partido”, dice con una sonrisa.
El legado: poesía, filantropía y un abrazo mundial
Roemmers acaba de presentar Todo lo inolvidable, una antología de sonetos y textos de verso libre que recorre su obra desde los primeros pasos. También posee la mejor colección de manuscritos de Borges en el mundo, con más de 30.000 piezas originales. “La compra no es para atesorarla, sino para ponerla a disposición del público. Esperamos que el gobierno designe un lugar para exponerla”, explica.
Para el 4 de octubre, día de la muerte de San Francisco de Asís, planea un abrazo mundial que sea récord Guinness. “Buscamos que la gente se abrace con quien sea, los vecinos, los hermanos, con todos. Es un gran abrazo de conciencia universal respecto a que somos todos hermanos en este planeta”, concluye.
FAQ: Preguntas frecuentes sobre Alejandro Roemmers
¿Cómo logró Roemmers combinar la poesía con los negocios?
Roemmers hizo un acuerdo interior: dedicó 20 años al negocio familiar para devolver lo que se le dio y aprender a ganarse la vida. Pero siempre mantuvo la poesía como su pasión paralela, y después de los 45 años se retiró del día a día de la empresa para dedicarse a la literatura y la filantropía.
¿Cuál es el mensaje de El regreso del Joven Príncipe?
Es un cuento espiritual sobre el aprendizaje de la vida, un homenaje a El Principito de Saint-Exupéry. El protagonista, alter ego de Roemmers, busca mantener el corazón de niño en un mundo adulto y competitivo.
¿Qué opina Roemmers sobre la inteligencia artificial?
Roemmers cree que la IA no es del todo artificial, sino la suma de todas las inteligencias naturales. La ve como una herramienta, pero advierte sobre el peligro de perder la humanidad. “Lo único que nos distingue de la máquina es ser vulnerables y compasivos”, afirma.
¿Cómo define Roemmers su espiritualidad?
Se define como una persona espiritual y meditativa, pero no ascética. Cree que se puede ser espiritual en medio del bullicio de Nueva York o Miami. Para él, Dios es amor, una energía que rige el universo, y la religión ayuda a enfrentar la muerte.
