27 horas manejando para ver a Uruguay: la odisea de Marcelo
Marcelo Domanda, pintor uruguayo de 44 años radicado en Minneápolis, condujo más de 27 horas hasta Miami para alentar a la Celeste en su debut mundialista. Sin entradas y con un tatuaje de Luis Suárez en la pierna izquierda, su historia condensa lo que significa ser uruguayo afuera: el esfuerzo como moneda, la nostalgia como brújula.
De Minneápolis a Miami: la ruta que importa
Marcelo salió de Minneápolis el martes 12 por la tarde, junto a un grupo de amigos, rumbo al sur de Florida. Entre paradas para comer y descansar, llegaron el jueves de mañana. El debut de Uruguay era el lunes 15. No tenían entradas, pero confiaban en conseguirlas sin pagar una fortuna. Para un uruguayo que eligió el camino largo, la lógica es simple: si hay voluntad, hay manera.
¿Por qué un uruguayo en EE.UU. valora tanto a la Celeste?
«La gente lloraba. A veces me pongo un poco denso, pero esto es como tener la posibilidad de vivir el paisito unas horas, en un banderazo o una juntada con amigos. Capaz que los uruguayos que están en Uruguay no entienden lo que valoramos estos eventos», contó Marcelo. Trabaja con sus hermanos y dos amigos compatriotas, lo que ayuda a sobrellevar lo que define como la «frialdad» en el trato diario de los habitantes locales.
La distancia agudiza el sentido de pertenencia. Quien se fue hace casi dos décadas, empujado por la crisis, el poco trabajo y la inseguridad, sabe que hay cosas que no se miden en dólares. El progreso material existe, y Marcelo lo reconoce sin ambages, pero el corazón queda del otro lado del charco. Esa tensión entre lo ganado y lo dejado define a toda una generación de uruguayos que construyeron su futuro afuera sin soltar las raíces.
Pintor de casas, constructor de identidades
«Soy pintor. Laburo en yeso, construcción, pintura, framing, tapping; remodelación de casas interiores», explicó. Mejoró su estilo de vida con un trabajo que en Uruguay no le habría dado lo mismo. Lo dice con la franqueza de quien no se queja, sino que constata. Pero aclara, sin vacilar: «Mi corazón y mi cabeza están todo el día en Uruguay. Sabemos lo que pasa allá minuto a minuto. Miro televisión y escucho radio uruguaya. Me apurás con lo que pasa acá, y más o menos sé algo de donde yo vivo».
Lo que extraña es concreto, cotidiano, irreemplazable. «Se extraña todo, desde que te levantás; la panadería, los bizcochos, el diariero, el que está en la esquina y hablás de fútbol, la charla con el vecino.» No extraña abstracciones. Extraña la textura del paisito.
El tatuaje de Suárez y la devoción por el 9
El fútbol le permitió achicar distancias. Una vez le regaló una boina a Edinson Cavani, escabulléndose en la delegación, con la que tuvo contacto diario. También conversó extensamente con Diego Forlán cuando dirigía a Peñarol, el club de sus amores.
Pero lo que salta a la vista es el tatuaje de Luis Suárez en su pierna izquierda. «Nos marca por su forma de representarnos», explicó. La devoción por el 9 tiene su historia. Marcelo forzó un encuentro que tenía pendiente, solo para agradecerle. Lo logró burlando la seguridad de un hotel en la Copa América de 2024, cuando le pidió una firma en la pierna para tatuársela junto a una imagen del delantero.
Después volvió a verlo cuando el Inter Miami visitó Minnesota. El atractivo para el público era Lionel Messi. El 10 argentino estaba en una cena organizada por un restorán uruguayo, y a Marcelo lo invitaron. Fue claro: «Al que yo quiero ver es a Suárez». En esa elección hay una declaración de principios. Cuando se trata de ídolos, un uruguayo no negocia.
¿Qué espera Marcelo en Miami?
Hoy, a la espera de las entradas para el partido contra Cabo Verde el domingo, Marcelo palpita no solo el juego de la selección de Marcelo Bielsa, sino las previas que teñirán de celeste las calles de Miami este sábado. La fe en la Celeste y la fe en conseguir entrada van de la mano.
¿Cuántas horas manejó Marcelo para ver a Uruguay?
Más de 27 horas por tierra desde Minneápolis hasta Miami, saliendo el martes 12 por la tarde y llegando el jueves por la mañana.
¿Por qué tiene tatuado a Luis Suárez?
Porque considera que Suárez representa la identidad uruguaya. Consiguió su firma en la Copa América 2024, burlando la seguridad de un hotel, y se la tatuó junto a una imagen del 9.
¿Cuándo llegó Marcelo Domanda a Estados Unidos?
Hace casi dos décadas, empujado por la crisis, la falta de trabajo y la inseguridad en Uruguay. Hoy trabaja como pintor y remodelador de casas interiores en Minneápolis.