Zubía: el sistema penal uruguayo es un buenismo escandaloso que premia al delincuente
El senador colorado Gustavo Zubía, exfiscal con más de 40 años de trayectoria, volvió a los micrófonos después de varios meses de silencio mediático para lanzar un diagnóstico demoledor sobre la seguridad pública en Uruguay. En una extensa entrevista con Montevideo Portal, el legislador de 73 años sostuvo que el sistema judicial actual es un “buenismo escandaloso” que ha generado un “descenso brutal de la punición”.
Para Zubía, el problema de fondo es que ningún gobierno —ni de la coalición ni del Frente Amplio— ha querido tomar las decisiones difíciles. “Hay una excesiva prudencia de parte del político que actúa, porque las consecuencias electorales de tomar decisiones duras son reales”, afirmó. El senador asegura que el 97% de los procesos penales en Uruguay se resuelven mediante el proceso abreviado, una figura que él califica como “negociación de boliche” donde no hay control judicial.
¿Qué pasa con la reforma del Código del Proceso Penal?
Zubía criticó duramente el proyecto de reforma del Código del Proceso Penal que impulsa el Poder Ejecutivo. Según explicó, la iniciativa busca reactivar la Suspensión Condicional del Proceso, una figura que permite a quienes cometen delitos con penas menores a tres años quedar sin antecedentes si cumplen medidas alternativas. “Eso es una barbaridad”, dijo. “Estamos transformando en impunes a personas que cometieron delitos”.
El senador también cuestionó el proceso abreviado, que representa la gran mayoría de las causas penales. “Cada parte grita su oferta, se niega sin presencia de juez. Se puede cambiar el delito, se puede cambiar la imputación, se puede cambiar la pena. Todo queda entre cuatro paredes donde no hay control ninguno”, detalló. Además, advirtió que el imputado muchas veces acepta por miedo: el fiscal le ofrece ocho meses en lugar de ocho años si va a juicio oral.
La defensa de Mónica Ferrero como fiscal de Corte
Zubía salió al cruce de las críticas de Cabildo Abierto hacia la fiscal de Corte, Mónica Ferrero. El diputado Álvaro Perrone presentó una iniciativa para que el cargo sea rotativo cada seis meses, lo que Zubía calificó como un “camino errático”. “Ferrero ha demostrado una posición férrea frente al delito. Soportó atentados contra su persona y su familia y al otro día manifestó que estaba en posición de combate”, recordó.
Para el senador colorado, el cargo de fiscal de Corte es “políticamente muy deseable” porque tiene potestades similares a las de un presidente de la República. “Hay que dejarlo en manos de personas con sapiencia, con conocimiento, con demostración de valor”, afirmó. Zubía considera que Ferrero encuadra perfectamente en ese perfil y que no merece ser descalificada.
Patrullaje militar: ¿solución o parche?
Consultado sobre el anuncio del Ministerio del Interior de patrullar con vehículos blindados del Ejército, Zubía fue contundente: “Es la mayonesa en una bandeja de comida”. Para el senador, la medida tiene un efecto positivo muy pequeño. “Estamos tomando medidas de salvataje extremo. Es ridículo pensar que la solución al tema de seguridad viene por estos mecanismos materiales”, sostuvo.
Zubía recordó que la policía ya no puede presentarse en algunos barrios sin ser agredida. “Hemos visto patrulleros huyendo, policías subiéndose rápidamente al vehículo para escapar de grupos que querían apedrearlos. A eso hemos llegado”, dijo. La solución, según él, pasa por campañas educativas y políticas coherentes que combinen represión con prevención.
El sistema carcelario: medieval e insostenible
El senador también se refirió a la crisis carcelaria como un “tema vital, sustancial”. Denunció que “pasan los gobiernos y no se reforma la estructura general ni la independencia del sistema carcelario respecto al Poder Ejecutivo”. Zubía relató su experiencia como fiscal, cuando procesó a un grupo que extorsionaba a 400 reclusos. “Se llamaba a la madre: ‘¿Querés recibir a tu hijo embolsado?’. En Abitab encontramos cientos de contribuciones económicas para quienes administraban ese sistema”, recordó.
Para Zubía, el sistema es “medieval” y solo recibe atención cuando ocurre una muerte. “Lo único que tenemos son discursos. Las realizaciones son mínimas”, lamentó.
¿Qué futuro le espera a Gustavo Zubía en la política?
A sus 73 años y en su primer período como senador, Zubía se muestra pesimista. “Los planes de redimir conciencias, de transformar en buenos a los malos, todos esos hermosos planes de todos los colores, yo no creo en ellos”, dijo. Recordó sus 40 años de experiencia con presos: “Cuando el individuo recién llegaba, era la madre Teresa de Calcuta. Cuando sabía cuál iba a ser su destino, se volcaba en la verdad”.
El senador afirmó que “hemos retrocedido años” y que no ve salida en el corto plazo. “Necesitamos otro ministro con poder político propio para imponer reglas, como las puso Jorge Larrañaga. Larrañaga transformó a la policía y la transformó moralmente”, concluyó. “Las expectativas que tengo de futuro, lamentablemente, son pocas”.
Preguntas frecuentes sobre la seguridad en Uruguay
¿Qué es el proceso abreviado y por qué lo critica Zubía?
El proceso abreviado es un mecanismo judicial que permite resolver un caso penal en horas, mediante una negociación entre el fiscal, el defensor y el imputado, sin intervención de un juez. Zubía lo califica como “negociación de boliche” porque, según él, permite cambiar la imputación y la pena sin control, lo que genera un descenso de la punición.
¿Cuál es la posición de Zubía sobre la fiscal de Corte Mónica Ferrero?
Zubía defiende a Ferrero y critica las iniciativas de Cabildo Abierto para removerla. Sostiene que ha demostrado valor y compromiso en la lucha contra el narcotráfico, incluso soportando atentados. Considera que el cargo es políticamente deseable y que debe estar en manos de personas con sapiencia y demostración de valor.
¿Qué solución propone Zubía para la inseguridad en Uruguay?
Zubía propone una combinación de medidas represivas y educativas. Critica la “mano blanda” del sistema y pide campañas para fortalecer el cumplimiento de normas. También reclama un ministro del Interior con poder político propio, como Jorge Larrañaga, para transformar a la policía y aplicar políticas coherentes.