Fran Rascado: la cocina malagueña que conquista mercados
En el competitivo panorama gastronómico español, donde la innovación y la tradición libran una batalla constante por el paladar del consumidor, surge una propuesta que merece atención desde una perspectiva de mercado. Fran Rascado, chef formado en la prestigiosa Escuela Castillo del Marqués, ha materializado su proyecto empresarial Alaparte, un bistró que representa un caso de estudio interesante sobre cómo la herencia cultural puede convertirse en ventaja competitiva.
El emprendedor gastronómico, con raíces familiares en el sector pesquero malagueño, ha logrado posicionar su restaurante junto al estratégico Mercado de Atarazanas. Su propuesta de valor se basa en la recuperación de recetas tradicionales con técnicas contemporáneas, un modelo que está ganando tracción en el mercado español.
Un modelo de negocio basado en la autenticidad
"Mi otro abuelo fue marengo, y de ahí también viene esa conexión con el mar que tanto me marca", explica Rascado. Esta conexión personal se ha traducido en una estrategia comercial clara: diferenciación a través de la autenticidad. Con apenas 15 años ya mostraba vocación empresarial en el sector, y su formación incluye experiencia en cocinas de reconocidos chefs como Marcos Granados, Dani García y Juan Morcillo.
La diversidad de su experiencia profesional, desde lo clásico francés hasta influencias asiáticas, le ha permitido desarrollar un producto gastronómico híbrido que responde a las demandas del mercado actual. "He pasado por muchos estilos, desde lo más clásico y afrancesado hasta lo asiático, y al final todo eso se queda contigo", señala.
Innovación en el recetario tradicional
El concepto de Alaparte responde a una tendencia de mercado consolidada: la revalorización de productos locales con técnicas modernas. Sus platos estrella, como los fideos Alaparte (el guiso marengo que da nombre al local), la vieira curada con limón 'cascarúo' o la ensaladilla con yema cuajada, representan una apuesta por la diferenciación en un mercado saturado.
"Hay recetas que se están perdiendo y eso no lo podemos permitir. Hay que luchar por ellas", reivindica el chef-empresario. Esta filosofía no solo tiene valor cultural, sino que representa una oportunidad de mercado en un contexto donde los consumidores buscan experiencias auténticas.
Estrategia de posicionamiento local
El restaurante, estructurado en barra, salón y terraza, ha sido diseñado para maximizar la experiencia del cliente y optimizar la operación. La ubicación junto al Mercado de Atarazanas no es casual: permite acceso directo a proveedores locales y posiciona la marca en una zona de alta circulación.
Rascado ha desarrollado también una red de proveedores locales que incluye desde Los Puntales para desayunos hasta Carnicería Medina y Pescadería Zapata, creando un ecosistema comercial que refuerza su propuesta de valor basada en la proximidad y calidad del producto.
Su recomendación de establecimientos como Bardal ("de los más importantes que tenemos en Andalucía") o La Taberna de Mike Palmer muestra una comprensión madura del mercado gastronómico y una capacidad de networking que beneficia su posicionamiento sectorial.
El caso de Alaparte demuestra cómo la tradición culinaria, gestionada con visión empresarial moderna, puede generar propuestas de valor diferenciadas en mercados competitivos. Una lección aplicable más allá del sector gastronómico.