El ciclón Gezani devasta Madagascar: 31 muertos y crisis económica en puerta
Madagascar enfrenta una catástrofe humanitaria y económica tras el paso del ciclón tropical Gezani, que dejó al menos 31 muertos, 36 heridos y cuatro desaparecidos en la costa este del país insular. El fenómeno meteorológico, con vientos sostenidos de 180 km/h y ráfagas de hasta 250 km/h, golpeó especialmente a Toamasina, la segunda ciudad más importante del país y su principal puerto comercial.
Impacto económico devastador
La ministra de Estado para la Refundación, Hanitra Razafimanantsoa, confirmó que el 80% de Toamasina sufrió daños, una cifra alarmante considerando que esta ciudad alberga el puerto más grande de Madagascar y es vital para la economía nacional. Los daños en varios almacenes de productos básicos amenazan con generar una crisis de abastecimiento que podría extenderse por semanas.
El corte generalizado de electricidad agrava la situación, con autoridades estimando que apenas el 50% del suministro eléctrico se restablecerá para el domingo próximo. "El trabajo es colosal, con postes y árboles caídos sobre las líneas eléctricas", explicó la ministra, evidenciando la magnitud de la reconstrucción necesaria.
Respuesta gubernamental y llamado a la autosuficiencia
El coronel Michael Randrianirina, líder de la junta militar que gobierna Madagascar desde octubre pasado, visitó la zona afectada y adoptó un discurso de autosuficiencia que refleja la realidad económica del país. "No hay necesidad de esperar ayuda externa. Podemos ayudarnos mutuamente", declaró, priorizando alimentos, materiales para techos, madera y cemento para la reconstrucción.
Esta postura pragmática contrasta con la dependencia tradicional de ayuda internacional, sugiriendo un enfoque más independiente en la gestión de crisis, aunque las limitaciones presupuestarias del país plantean interrogantes sobre la viabilidad de esta estrategia.
Infraestructura crítica comprometida
Las principales arterias de comunicación están severamente afectadas. La Ruta Nacional 2, que conecta Toamasina con la capital Antananarivo, permanece cerrada debido a inundaciones, al igual que la Ruta Nacional 44. Esta situación aísla el principal puerto del país y complica los esfuerzos de recuperación económica.
Unas 250.000 personas resultaron afectadas, con 6.870 desplazados de sus hogares. La magnitud del desastre se suma al impacto previo del ciclón Fytia, que el 31 de enero pasado causó 14 muertes y afectó a más de 85.000 habitantes, evidenciando la vulnerabilidad crónica de la infraestructura malgache.
Amenaza regional en expansión
Gezani ahora se dirige hacia Mozambique, donde se espera que toque tierra el viernes por la noche. Las autoridades mozambiqueñas han activado protocolos de emergencia y recomiendan a la población preparar kits de supervivencia, anticipando otro golpe económico en una región ya fragilizada por fenómenos climáticos extremos.
La secuencia de ciclones en el Océano Índico occidental plantea serias preguntas sobre la capacidad de adaptación de estas economías emergentes ante el cambio climático, especialmente cuando dependen heavily de puertos e infraestructura costera vulnerable.