Botana: Un gobierno con miedo no le sirve a nadie
El senador del Partido Nacional, Sergio Botana, no baja el perfil. En una entrevista con Montevideo Portal, pasó revista a los tres frentes que hoy dominan la conversación política: la interpelación al ministro de Economía, la respuesta del Estado al narcotráfico y la interna blanca. Su diagnóstico es contundente y va directo al grano.
Narcotráfico: la señal que no se debe mandar
Para Botana, la clase política uruguaya tiene las antenas mal sintonizadas en materia de narcotráfico. No hay lugar para distracciones, insistió, y cargó contra lo que considera una decisión errática del Frente Amplio: no nombrar a Mónica Ferrero como fiscal de Corte tras el atentado con una granada en su casa.
Ese día, el presidente Orsi la tenía que haber nombrado al día siguiente, afirmó sin rodeos. A su juicio, la falta de acuerdo político del oficialismo envía un mensaje peligroso: el gobierno tiene miedo. Como le tiraron una bomba a ella, tengo miedo de meterme en una a mí, explicó sobre la lógica que primó en la negociación frenteamplista.
El atentado contra Ferrero fue, según Botana, un atentado a la República. La respuesta debía ser inmediata, con un mensaje claro de autoridad: acá mando yo. Un gobierno con miedo no le sirve a nadie, sentenció.
Más allá de la coyuntura, Botana profundizó su análisis. Un gobierno sin miedo es lo mínimo que debe tener una nación; es autorrespeto y dignidad. Y apuntó contra la utilización política de la Fiscalía durante los gobiernos anteriores del Frente Amplio: Ligaron con Juan Gómez, lo tuvieron ahí, hicieron bastante política. Pero un día las cosas vuelven a su carril y lo que hay que hacer es respetar a las instituciones.
En paralelo, valoró el proyecto del senador Javier García para destinar las patrullas adquiridas a fines de 2025, actualmente sin habilitar por trabas reglamentarias ambientales, al patrullaje fronterizo. Si se usan para trabajar en lo que tienen que trabajar, pueden contribuir al combate del contrabando.
Interpelación a Oddone: economía, no guerra personal
El 22 de junio, el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, comparecerá ante el Senado. La fecha original, el 15 de junio, coincidía con el debut de la selección en el Mundial contra Arabia Saudita, lo que generó críticas. Finalmente, se reprogramó.
Botana despeja cualquier suspicacia sobre sus intenciones: la idea es poner en debate a la economía nacional, no es la guerra contra un equipo económico ni contra un ministro. Para nada se busca la caída de Oddone, aclaró.
Es más, Botana cree que el propio ministro podría ser el más beneficiado por este debate. Hay fuerzas antagónicas que le ponen una barrera y le impiden hacer lo que hay que hacer, apuntó, en una lectura que revela su comprensión de las tensiones internas del gabinete económico.
Los números respaldan la preocupación. El MEF proyectaba un crecimiento del 2,2% para 2026, pero se revisó a la baja: será 1,6%. Quienes pierden su empleo no están encontrando trabajo; hay lentitud en la inserción laboral, advirtió Botana, vinculando el bajo crecimiento a los cierres de empresas y la caída de las exportaciones.
El riesgo de jugar con las AFAP
Sobre el Diálogo Social y sus consecuencias, Botana fue implacable: el gobierno hizo todo mal. Generó incertidumbre al ir a intercambiar con las AFAP después de conocidos los resultados.
Al otro día de votar la reforma de la seguridad social, bajó la tasa de interés para el uruguayo. Disminuyó el riesgo. Ahora, este tipo de incertidumbres hace que nadie quiera bonos uruguayos, explicó con claridad de mercado.
Desvincular a las AFAP pone en riesgo la única seguridad que hay en la vida, alertó. Hay un enorme riesgo sobre la propia economía, el descalce, el déficit creciente, que puede llegar a extremos insoportables.
No hay lugar para buenismos, concluyó. Ser bueno es cuidar la plata que hay que darle a la persona para que viva cuando no tiene fuerzas, después de que él la depositó en manos de los administradores públicos.
La interna blanca: esencia constructiva
Botana describió un buen clima de unidad partidaria y una bancada que ha actuado con responsabilidad desde la oposición, haciendo lo que hay que hacer.
Reconoció que para legisladores de vocación constructiva, estar en la oposición no es cómodo: se pelea obligado. Pero marcó una diferencia fundamental con el accionar del Frente Amplio durante el gobierno de Lacalle Pou.
No conozco un blanco que sea destructivo. Nuestra esencia es otra, afirmó. Si le hubiéramos hecho lo que el Frente Amplio le hizo a Lacalle 13 días después de asumir, con caceroleos, paros y juntadas en las plazas, no hubiera existido la más mínima posibilidad de que el pueblo blanco nos tolerara.
Sobre las interpelaciones del primer año, las consideró necesarias: la estancia de María Dolores, el caso del presidente de ASSE, Álvaro Danza, y la violencia que motivó la comparecencia del ministro del Interior, Carlos Negro, había que esclarecerlos.