Amor propio o amor tóxico: la advertencia de Gabriel Rolón sobre el límite que no debemos cruzar
El psicoanalista argentino Gabriel Rolón volvió a poner el dedo en la llaga. En su columna del programa Perros de la Calle, desmenuzó cómo el sexo programado, la rutina de la ovulación y la obsesión por concebir pueden matar el deseo en una pareja. Pero fue más allá: conectó esa desconexión erótica con un problema más profundo, el del amor propio. Y dejó una frase que resuena fuerte en tiempos de relaciones líquidas: 'De la falta de amor del otro se sale; de la falta de amor propio es más difícil salir'.
¿Qué pasa cuando el sexo se vuelve una tarea con fecha y hora?
Cuando una pareja busca un embarazo y los meses pasan sin el resultado esperado, el encuentro íntimo se transforma en una rutina marcada por el calendario. 'Hoy estoy ovulando, hay que hacerlo', sin importar si hay ganas, deseo o cansancio. Lo que antes era placer compartido se convierte en una obligación pautada por los días fértiles. Para Rolón, esa lógica es 'absolutamente deserotizante', porque pone todo en la razón y saca el cuerpo del juego.
El antídoto, según el analista, es simple pero poderoso: el juego. Recuperar la diversión y la espontaneidad para contrarrestar lo que la agenda convierte en deber. 'Cuando ponés todo en el pensamiento, la sexualidad va a fracasar', advirtió.
¿Por qué nos enamoramos de quien nos enamoramos?
Más allá del sexo, Rolón explicó que el deseo amoroso se dispara por 'recuerdos inconscientes'. No nos enamoramos de cualquiera, sino de quien tiene algún rasgo que despierta algo en nosotros. Puede ser una mirada, una sonrisa o incluso algo que escribió. 'El sujeto humano despliega su sexualidad y su erotismo en cada cosa, aunque no lo sepa', afirmó.
Pero hay un patrón que, según el psicoanalista, estamos 'condenados' a repetir, a menos que pasemos por el diván. 'Tu historia te ha dejado unas huellas que marcan un destino', dijo. Y agregó: 'Si para algo sirve el psicoanálisis es para evitar que alguien cumpla su destino, para ayudarlo a construir uno que tenga más que ver con sus deseos que con sus marcas'. Eso sí, aclaró que no siempre esas marcas son negativas. 'Hay personas que se enamoran de quienes los tratan bien. Y ahí, no toques nada', bromeó.
¿Cuándo el amor se vuelve tóxico y cómo ponerle un límite?
El problema surge cuando uno se enamora de quien lastima. 'Hay amores muy nocivos, hay amores que angustian, hay amores que se nutren en el sufrimiento', resumió Rolón. Para ilustrarlo, recordó a una paciente que llegó a su consulta golpeada por una relación violenta. Él le pidió que lo mirara de frente y le preguntó: '¿Por qué no te vas?'. Ella respondió: 'Porque lo amo'. Y él replicó: '¿Y eso qué tiene que ver?'.
Rolón volvió a poner sobre la mesa una de sus frases más populares: 'No todos los amores merecen ser vividos'. Y remarcó que el límite siempre debe estar en el amor propio. 'Yo te puedo amar mucho, pero no te voy a perdonar esto. Yo te puedo amar mucho, pero no me pongas en ridículo nunca más', dijo. Y llevó la idea al extremo: 'Soy capaz de dar la vida por vos, mientras no me la pidas'.
Cuando el otro exige sufrimiento o traiciones toleradas, 'ahí se acabó el juego'. La única salida, propuso, es clara: 'Yo me bajo en esta parada'.
FAQ: Preguntas frecuentes sobre amor propio y relaciones tóxicas
¿Cómo saber si estoy en una relación que daña mi amor propio?
Si sentís que el vínculo te genera angustia constante, te exige sacrificar tu dignidad o te hace dudar de tu valor, probablemente estás ante una relación nociva. La clave está en preguntarte si el otro respeta tus límites y si vos mismo los estás defendiendo.
¿El amor propio es lo mismo que el egoísmo?
No. El amor propio es la capacidad de cuidarse a uno mismo, de poner límites sanos y de no tolerar lo que te daña. El egoísmo, en cambio, ignora las necesidades del otro. Rolón lo define como guardarse una parte del amor para uno mismo, sin dejar de amar al otro.
¿Se puede salir de una relación tóxica sin ayuda profesional?
Es posible, pero difícil. Rolón sugiere que el psicoanálisis ayuda a reconocer las marcas del pasado que nos llevan a repetir patrones dañinos. La conciencia de esos patrones es el primer paso para construir un destino más alineado con los propios deseos.
¿Qué hago si mi pareja no quiere cambiar su comportamiento?
Si el otro no muestra disposición a modificar lo que lastima, la decisión es tuya. Rolón propone una salida radical pero liberadora: 'Yo me bajo en esta parada'. No hay amor que justifique el sufrimiento permanente.
Foto: Montevideo Portal / Montevideo COMM