La Amazonia brasileña registró su menor cantidad de incendios en 40 años
Los incendios en la Amazonia brasileña cayeron a su mínimo histórico en 2025, según datos divulgados este martes por la red de monitoreo ambiental MapBiomas. Es la primera vez desde que comenzaron los registros satelitales en 1985 que la superficie quemada es tan baja: solo 3,1 millones de hectáreas, frente a los 15,8 millones de 2024.
Este resultado es una buena noticia para el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que busca la reelección en octubre. La mayor selva tropical del mundo había sufrido una sequía histórica el año anterior, que facilitó la propagación de incendios iniciados mayoritariamente por actividades humanas.
La caída de los incendios estuvo “fuera de lo común”, explicó la geógrafa Ane Alencar, coordinadora del informe de MapBiomas. Según la experta, el retraso de la temporada de lluvias de 2024 a 2025 impidió que se creara una “ventana ideal para quemas” en zonas agrícolas. Además, la reducción de la deforestación limitó las fuentes de ignición, y un “factor psicológico” en comunidades afectadas por los incendios de 2024 contribuyó a un mayor control del fuego.
En todo Brasil, la superficie quemada también fue la más baja desde 2018: 12,7 millones de hectáreas. Sin embargo, el Cerrado, la sabana más biodiversa del mundo, siguió ardiendo a niveles similares a los de 2024. Alencar advirtió que hay que preocuparse por la posible llegada de un “super El Niño” este año, que podría extender la temporada seca y aumentar el riesgo de incendios forestales.
La Amazonia también registró su menor tasa de deforestación de la última década durante el primer semestre de 2026, según datos oficiales. Esta tendencia se mantiene desde que Lula asumió en 2023, con la promesa de erradicar la deforestación ilegal para 2030. Sin embargo, el presidente enfrenta críticas de ambientalistas por impulsar un megaproyecto de exploración petrolera marítima frente a las costas de la Amazonia.
La preservación amazónica es clave en la lucha contra el cambio climático, ya que la vegetación absorbe gases de efecto invernadero. Con estos números, Lula busca exhibir un buen balance ambiental a menos de tres meses de las elecciones.