Ancap cancela operativo clave para abastecer Carrasco: el sindicato exige más y el directorio dice basta
La petrolera estatal uruguaya Ancap decidió dar marcha atrás con un plan extraordinario para abastecer de combustible de aviación al Aeropuerto de Carrasco durante las obras en la pista principal de Ezeiza, entre el 25 de octubre y el 11 de noviembre. La razón oficial: no se garantizaron las condiciones operativas mínimas. Pero detrás de la decisión hay un choque clásico entre la necesidad de eficiencia y las demandas sindicales que, esta vez, se fueron de mambo.
En un comunicado, Ancap explicó que el plan se venía preparando desde hacía meses, ante una oportunidad logística concreta para Uruguay. Implicaba un aumento excepcional en la demanda de combustible Jet A-1, y requería personal extra, horarios extendidos, fines de semana laborables y controles de calidad estrictos. La empresa dijo que informó al sindicato desde el principio y hasta ofreció una compensación especial para los trabajadores directamente involucrados.
Pero el sindicato, la Federación Ancap (Fancap), no se conformó con eso. Según la empresa, durante las negociaciones los representantes sindicales empezaron a meter reclamos que no tenían nada que ver con el operativo: beneficios generales para todo el personal, mejoras en condiciones de seguridad laboral y hasta el cumplimiento de acuerdos firmados en 2025. En otras palabras, usaron una oportunidad puntual para intentar sacar ventajas estructurales.
Ante eso, el directorio de Ancap dijo basta. No estaba dispuesto a ceder en temas que excedían el alcance del operativo, y prefirió cancelarlo antes que aceptar condiciones que consideró desproporcionadas. La empresa reafirmó su compromiso con el abastecimiento seguro y confiable, y con el diálogo, pero dejó claro que no va a negociar bajo presión.
Fancap, por su parte, salió a criticar la decisión. Dijo que desde el principio valoró la iniciativa como una oportunidad para posicionar a Uruguay en la logística regional de combustible de aviación, y que aceptó la propuesta de compensación, aunque pidió que alcanzara a todos los trabajadores de las áreas involucradas, no solo a una parte. También reclamó abrir discusiones sobre temas de fondo, como la falta de personal y el cumplimiento de acuerdos previos.
El sindicato fue más allá: vinculó las dificultades actuales con la decisión de 2023 de privatizar las plantas de Carrasco y Laguna del Sauce. Según Fancap, esa medida le amputó a Ancap la capacidad de garantizar la cadena de abastecimiento. Y concluyó que el directorio prefiere no acordar nada con el sindicato, así exponga la imagen institucional de la empresa. Pidió que el gobierno nacional evalúe la situación.
¿Qué está en juego realmente?
Este episodio no es solo una pelea sindical más. Es un síntoma de un problema más profundo: la dificultad de Ancap para operar con eficiencia en un contexto donde los sindicatos, en lugar de ser aliados en la mejora continua, a veces se convierten en un freno. Uruguay necesita una empresa estatal que pueda aprovechar oportunidades logísticas como esta, que generan ingresos y prestigio. Pero si cada vez que hay un operativo especial los sindicatos aprovechan para pedir beneficios generales, el resultado es la parálisis.
La decisión del directorio de cancelar el operativo es, en cierto sentido, un acto de responsabilidad. Prefirió no arriesgar la seguridad ni la calidad del servicio antes que ceder a demandas que consideró fuera de lugar. Pero también es una señal de que el modelo de negociación sindical en Ancap necesita una revisión profunda. No se puede estar siempre negociando bajo la amenaza de un paro o de condiciones imposibles.
FAQ: lo que hay que saber
¿Por qué Ancap canceló el operativo?
Porque el sindicato incorporó reclamos que excedían el alcance del plan, como beneficios generales para todo el personal y mejoras estructurales, y la empresa consideró que no se podían garantizar las condiciones operativas necesarias.
¿Qué pedía el sindicato?
Fancap aceptó la compensación excepcional, pero pidió que alcanzara a todos los trabajadores de las áreas involucradas, no solo a una parte. También reclamó abrir negociaciones sobre falta de personal, seguridad laboral y cumplimiento de acuerdos de 2025.
¿Qué impacto tiene esta cancelación?
Uruguay pierde una oportunidad logística concreta para posicionarse en la región como proveedor de combustible de aviación durante las obras en Ezeiza. Además, queda expuesta la tensión entre la necesidad de eficiencia y las demandas sindicales.
¿Qué opina el gobierno?
Hasta ahora, el gobierno nacional no se ha pronunciado oficialmente. El sindicato pidió que evalúe la situación, pero no hay señales de una intervención inmediata.
En definitiva, este es un capítulo más en la larga historia de cómo los sindicatos uruguayos, a veces, terminan siendo sus propios enemigos. Uruguay es un país que se enorgullece de su estabilidad y su capacidad de gestión. Pero si no se modernizan las reglas de juego, oportunidades como esta seguirán escapándose.
Foto: Montevideo Portal / Montevideo COMM

